EDITORIAL: GUSTAVO RANGEL : Mi homenaje a Juan Gabriel

Gustavo Rangel

A mi padre, Carlos del Rio siempre le ha fascinado la música. Desde que tengo memoria su pasión siempre ha sido cantar, y hoy que es locutor con Lieberman Broadcasting despliega su extenso conocimiento de la música, especialmente cuando se trata de cantantes y compositores mexicanos.

Nunca me deja de impresionar la biblioteca de música que tiene en su cerebro. Le puede uno preguntar sobre una canción y es capaz de describirla, contar historias sobre la misma, nombrar el compositor y citar los artistas que la han grabado. Me fascina.

También recuerdo que mi papá siempre encontraba la manera de estar cerca de las estrellas. En la Ciudad de México vivíamos en Garibaldi con mi tío Chava (Salvador Rangel), que en paz descanse, y en las noches mi papá y mi tío andaban en la Plaza Garibaldi, o sino en el Teatro Blanquita. Mi tío Chava grabó varios discos con mariachi, y fue un gran sastre.

La música siempre ha estado muy presente en mi familia, a mi desafortunadamente no me picó el mosquito musical, lo mío era el futbol, pero no cabe duda que crecí con una gran influencia de música. Así que la muerte de Juan Gabriel me causa mucha nostalgia, porque recuerdo haber crecido escuchando sus melodías junto con las de otros grandes como Armando Manzanero, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Javier Solís y muchos más.

Mi padre conserva una foto de él con Juan Gabriel en Albuquerque, Nuevo México, y recuerdo que cuando me la mostró sentí una gran emoción porque durante la década de los setentas “El Divo de Juárez” ya andaba pegando con varios éxitos.

Sus canciones se escuchaban por todas partes y en mi casa no era la excepción. Cuando tomamos la decisión de cruzar a los Estados Unidos al principio de los ochentas el ‘coyote’ nos citó en la ciudad Juárez. Así que en camión viajamos desde Lagos de Moreno, Jalisco hasta el estado de Chihuahua.

Como no traíamos mucho dinero mi padre utilizando sus recursos como locutor y maestro de ceremonias consiguió trabajo en el famoso Noa Noa por dos semanas, querían que se quedara, pero nuestro destino era Albuquerque y una nueva vida. Siempre he presumido que mi papá fue maestro de ceremonias en el Noa Noa, lugar donde Juan Gabriel comenzó a dar sus primeros pasos.

A lo que voy es que muchos tenemos recuerdos que nos ligan a la música y muchos directamente a las canciones de Juan Gabriel. ¿Recuerdan que les dije que mi tío fue sastre? Bueno, no era un sastre cualquiera, a Chava todos lo conocían por ser mariachi, y porque era el sastre de prácticamente todos los mariachis en Garibaldi. Mi tío hasta vistió a Juan Gabriel para una portada de disco.

Juan Gabriel llegó a Texas y aquí en Houston mi papá volvió a encontrarse con él (Juan Gabriel) en un festival de radio que se realizó en el Astrodome donde Juan Gabriel cantó con la Sinfónica de Houston.

Con estas historias que tengo de Juan Gabriel buscó brindarle mi homenaje a este grande. Porque artistas como él son contados.

Aquí les dejo la opinión de mi padre sobre el legado de Juan Gabriel.

“La grandeza de Juan Gabriel parte de un estilo que le gusto a la gente por su sencillez. Fue capaz de componer canciones para la gente que estaba enamorada, para los que estaban sufriendo y para los que querían estar alegres. Fue muy versátil, por eso se identificó perfectamente con el pueblo. Su calidad en el escenario fue extraordinaria y la manera que se identificó con todo tipo de corrientes lo convierte en un personaje único en la música.  Juan Gabriel siempre vivirá en los corazones de todos los que alguna vez cantamos sus canciones, y ligamos ciertas experiencias en nuestras vidas a su música”: Carlos del Rio, locutor de Lieberman Broadcasting.

 

Pie de foto #1: Mi padre, Carlos del Rio con Juan Gabriel en Albuquerque, Nuevo México, 1978.