Esposa del Chapo pide a CIDH que frene “la tortura psicológica” de su marido

Washington.- La esposa de Joaquín “el Chapo” Guzmán, Emma Coronel, pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que visite a su marido en prisión para frenar “la tortura psicológica” de la dijo que es víctima y que supuestamente pone en peligro su vida.

Coronel estuvo durante una hora y media en el interior de la CIDH, con sede en Washington y en donde se reunió con miembros del Grupo de Protección del organismo para revisar en qué estado se encuentra una petición de medidas cautelares en la que se alerta del peligro que sufre la salud, vida e integridad de “el Chapo”.

Esa petición de medidas cautelares fue presentada ante la CIDH el 11 de mayo y hoy Coronel entregó a los funcionarios del organismo documentos adicionales, entre los que se encuentra un nuevo peritaje en el que un doctor asegura que “el Chapo” sufre estrés postraumático.

“Le trajimos más información sobre los peritajes que se hicieron el mes pasado, quisimos traer esa información para que la agregaran a la petición”, explicó Coronel a la prensa a su salida del edificio de la CIDH, órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), también con sede en Washington.

“Todo esto es por su salud, para que pare la tortura psicológica que le están haciendo a él”, sostuvo Coronel.

La esposa del narcotraficante aseguró que la petición ante la CIDH busca proteger de manera urgente la salud de su esposo y no trata de retrasar ni impedir su extradición a Estados Unidos, país que lo reclama por delitos de narcotráfico, posesión de armas, homicidio y lavado de dinero, entre otros crímenes.

En varias ocasiones ante la prensa, Coronel aseguró que su marido “está muy mal por los derechos que le están violando en México” y que ha caído en una “depresión” debido al régimen de aislamiento en el que vive en la prisión de Ciudad Juárez (norte de México), fronteriza con Estados Unidos.

Por ello, pidió que el Gobierno de México acabe ese régimen de aislamiento y que dé al líder del cártel de Sinaloa el mismo trato que a los demás internos.

En ese sentido, aseguró que los funcionarios de la prisión de Ciudad Juárez le han restringido las llamadas y las visitas, de forma que los encuentros conyugales duran dos horas en vez de cuatro y las visitas familiares son de 45 ó 30 minutos cuando deberían ser de cuatro horas.

La CIDH se encuentra ahora procesando la petición de medidas cautelares presentada el 11 de mayo, así como la solicitud que entregó Coronel el 1 de junio para que se respete el derecho del capo al debido proceso, es decir, a un juicio justo.

La institución de derechos humanos tiene una Relatoría dedicada a los derechos de las personas privadas de libertad y realiza con regularidad visitas a cárceles o comisarías para examinar las condiciones de detención, aunque esos exámenes suelen hacerse por un colectivo de presos y no solo por un individuo en particular.

No obstante, no existe un protocolo específico, y la CIDH puede determinar que es necesario visitar a “el Chapo” en prisión.

En ese caso, sería necesario que el Gobierno de México invitara a la CIDH a la prisión de Ciudad Juárez o que la CIDH lo solicitara y el Estado acabara aprobándolo.

La esposa del capo de la droga ya presentó ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México una queja por supuestos malos tratos que según ella ponen en riesgo la salud física y mental de “el Chapo”, unas acusaciones que el Ejecutivo de México ha negado.

Según EEUU, “el Chapo” es uno de los narcotraficantes que más droga ha hecho circular dentro del país y, por ello, tiene cuentas pendientes con la Justicia en siete tribunales federales, ubicados en California, Texas, Illinois, Florida, Nuevo Hampshire y Nueva York, estado donde está procesado en dos cortes.

El perfil de “el Chapo” es especialmente notorio en la ciudad de Chicago, donde el capo ha ostentado el título de “enemigo público número uno” por la gran cantidad de droga que el cartel de Sinaloa, que él lidera, distribuye en esa ciudad.

El jefe mafioso Al Capone ha sido el único criminal, aparte de “el Chapo”, que ha tenido en Chicago ese dudoso honor.