EXCLUSIVA: Venció a la muerte, hoy lucha por una pasión

Estuvo al borde de la muerte, pero este marine salió tirando golpes

Gustavo Rangel

El peligro a diario le respiraba en la nuca. Levantarse cada día era una bendición y regresar con vida al atardecer, un milagro. La vida de un soldado en el campo de batalla, es como una vela en el viento, y esto siempre lo tuvo bien claro Eric Morante.

Cuando Eric miró que las Torres Gemelas se derrumbaban después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre, él sabía exactamente lo que iba hacer con su vida.

“Cuando pasó los de las Torres Gemelas, y sentí una obligación de ir a defender a mi país. Quise ir a luchar para acabar con los que querían hacerle daño a nuestra patria”, contó Morante, que creció en el área de Spring Branch.

Su compromiso fue tan fuerte que incluso puso a un lado su pasión por el boxeo.

“Desde que mi padre me compró unos guantes de boxeo a los 5 años y le tumbe un diente a mi hermano mayor en una pelea, el boxeo se convirtió en una pasión para mí”, agregó.

Morante se convirtió en Marine y se fue a dos giras a Irak, pero su compromiso con el país lo llevó a una tercera y fue en esta que su vida cambio para siempre.

La tragedia que cambio todo

El 20 de abril del 2007 junto con su grupo, Morante salió a instalarse en un puesto de vigilancia sobre un puente donde se podían observar varios sectores del área.

“Era un día de rutina pero todo cambio en un instante. Nos dimos cuenta que venía una camión de basura en la carretera que pasaba por debajo del puente, cuando nos dimos cuenta que no se iba frenar ya era demasiado tarde”, narró el sargento retirado.

El camión, que conducía un hombre, iba cargado con un explosivo de 3,000 libras, el bombardeo suicida derrumbó el puente donde Morante y sus compañeros estaban instalados.

“La explosión fue tan fuerte que mató a varios civiles y dejo destrozada toda el área inmediata. Cuando recupere la conciencia sabía exactamente lo que había sucedido, pero no estaba al tanto de la severidad de la tragedia”, contó.

“No fue hasta que quise levantarme y mire mi pierna torcida y destrozada que realmente comprendí lo que me había pasado. Mi pierna parecía una L, mi brazo izquierdo estaba sangrando y no dejaba de escupir sangre”, agregó.

Uno de los compañeros de Eric alcanzó a disparar una bengala y el rescate llego.

Eric a sus 22 años fue trasladado a Alemania donde fue sometido a varias dolorosas cirugías incluyendo la amputación de su pierna derecha. Estuvo tres meses en Maryland antes de ser regresado a Texas donde terminó su recuperación en San Antonio.

Su pasión por el box lo rescató

Durante la etapa de las terapias, Eric comenzó a deprimirse y fue entonces cuando encontró en su olvidada pasión el rescate.

“Cuando regresé a Houston me propuse volver al gimnasio de box para poder recuperar lo que había abandonado por tanto tiempo, el boxeo”, contó.

Cuando Eric llegó al gimnasio su entrenador se sorprendió al verlo con su pierna amputada y aunque de primero surgieron dudas sobre si iba poder entrenar se le brindó todo el apoyo para que lo intentara.

Nueve años después Morante se ha convertido en el líder de los boxeadores con amputaciones. Después de varios años Eric finalmente fue sancionado por la Comisión de Boxeo de Texas para pelear, y hoy es el líder y portavoz del deporte para pugilistas con amputaciones.

Con sus esfuerzos ya se han organizado tres eventos en Texas donde han participado varios boxeadores con amputaciones, incluyendo el mismo.

“Cuando comencé a boxear después de mi amputación siempre se me estuvo diciendo que no. Yo no quiero que niños y jóvenes que sufrieron una amputación y que quieren boxear se les diga que no. Quiero que existan gimnasios que los apoyen y comisiones que los sancionen para que puedan participar”, explicó.

La Misión de Morante

La gran meta de Morante y su organización NABA (National Amputee Boxing Association) es poder organizar un evento para ser presentado al comité de los Juegos Paralímpicos lo más pronto posible y así se pueda considerar al boxeo para los Juegos Paralímpicos del 2020.

“El boxeo siempre ha sido parte de las Olimpiadas, creo que ya es tiempo que se le abran las puertas en los Juegos Paralímpicos también. En Estados Unidos existen cerca de 30 boxeadores con amputaciones que compiten, y sabemos que en otros países como África y el Reino Unido también hay más que compiten”, señaló.

El reto inmediato de NABA es crear conciencia sobre el deporte en los Estados Unidos y el mundo para que se les tome en serio y esto solamente será posible con más eventos.

Morante peleará el 26 de marzo en San Antonio junto con otros boxeadores que llegarán de distintas partes del país, incluyendo su rival.

“Mi sueño es poder lograr que se acepte el boxeo en los Juegos Paralímpicos y poder competir por una medalla de oro en el 2020. Pero si no se logra seguiré luchando para que en el futuro las nuevas generaciones de boxeadores con amputaciones lo puedan hacer”, sentenció.

En el Main Boxing Gym del centro a Morante lo conocen todos los entrenadores y boxeadores.

“Erik es un perro de pelea. Tiene una garra, y una determinación que nos inspira a todos aquí en el gimnasio”, dijo Aaron Navarro, entrenador de Morante.

Más información sobre la Misión de Morante visite www.nationalamputeeboxingassociation.org.

 

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