Houston peligra por ser “ciudad santuario” de inmigrantes

Gustavo Rangel (con información de EFE)

La Cámara de Representantes de EEUU abrió fuego contra las llamadas “ciudades santuario”, en las que las autoridades locales protegen de la deportación a inmigrantes indocumentados, al aprobar una ley que dejaría sin fondos a estas urbes y que la Casa Blanca amenazó con vetar.

Houston en la mira

Houston es considerada como una de estas “ciudades santuario” por algunos funcionarios conservadores, que se han comprometido a apoyar las iniciativas que sirvan para desproteger a personas indocumentadas en esta y otras nueve ciudades del país que tienen esta ‘etiqueta’.

Con esta legislación, impulsada por los republicanos, el Congreso responde a la muerte, el 1 de julio pasado en San Francisco, de la joven Kate Steinle, a la que presuntamente asesinó un inmigrante indocumentado mexicano que había sido deportado cinco veces y que acumulaba a sus espaldas siete condenas por delitos graves.

“Cada vez que ocurre un caso donde un inmigrante indocumentado comete un crimen los republicanos se agarran de ese caso para llevar las cosas al extremo”, dijo Luis Guitierrez, representante demócrata, a La Prensa de Houston en una entrevista durante una de sus visitas a la Cuidad Espacial.

“Yo me comprometo a cerrar estas ciudades santuario cuando ellos (los republicanos) se comprometan a aprobar una reforma migratoria. Las ciudades santuario son necesarias porque el sistema de inmigración en este país está roto, es la única manera de proteger a gente inocente que solamente busca en este país una vida mejor”, agregó Gutierrez.

El caso de la polémica 

El presunto asesino, Juan Francisco López-Sánchez, se había refugiado de las autoridades migratorias en San Francisco, una de las cientos de ciudades del país que han cuestionado la política de deportaciones y entre las que se encuentran otras grandes urbes como Nueva York o Los Ángeles.

Con 241 votos a favor y 179 en contra, los republicanos lograron aprobar un proyecto de ley que negaría subvenciones gubernamentales a las agencias policiales y servicios de inmigración de las ciudades que se nieguen a colaborar con las autoridades migratorias federales para identificar, detener y deportar a los indocumentados.

“El pueblo estadounidense tiene derecho a no dar el dinero de sus impuestos a los municipios y estados que no cumplan con la ley federal”, consideró durante el debate parlamentario el congresista por California Duncan Hunter, promotor del proyecto de ley.

“El hecho de que San Francisco y Los Ángeles y otras ciudades no están de acuerdo con la política de aplicación federal no les da un pase libre para subvertir la ley”, añadió.

En la misma línea, el presidente de la Cámara Baja, John A. Boehner, consideró “peligrosa” la existencia de las “ciudades santuario” y consideró que la muerte de la joven Kate Steinle podría haberse “evitado” si estas ciudades ayudaran a deportar a aquellos que cruzaron la frontera de manera ilegal.

Frente a ello, la Casa Blanca amenazó con vetar la legislación, consideró que la Cámara Baja ha equivocado la forma de arreglar un “sistema migratorio roto” y aseguró que el proyecto de ley menosprecia los esfuerzos del Gobierno por deportar a los criminales más peligrosos.

Responde la Casa Clanca

En este sentido, la Casa Blanca consideró en un comunicado que, de ser aprobada, la ley pondría en peligro los derechos civiles de todos los estadounidenses al permitir a los policías estatales y locales recolectar información sobre el estatus migratorio “de cualquier ciudadano, en cualquier momento y por cualquier motivo”.

La legislación ha despertado las críticas también de la bancada demócrata y del Caucus Hispano del Congreso (CHC), cuyo presidente Xavier Becerra, consideró que la iniciativa es contraproducente porque, poniendo como pretexto la inmigración, impedirá a las ciudades contratar a más policías para salvaguardar la seguridad.

El Trump mete su cuchara

Para mostrar su oposición a la media, el congresista la llamó “Donald Trump Act”, en referencia al polémico aspirante a la candidatura presidencial republicana, que ha lanzado duras críticas contra los inmigrantes, especialmente los mexicanos, y ha propuesto levantar un “gran muro” en la frontera con México, que hoy visitó.

Precisamente, Trump arremetió contra las ciudades santuario aprovechando la muerte de la joven Kate Steinle.

Jim Steinle, el padre de la fallecida, pidió el martes un cambio en la legislación migratoria ante un comité del Senado y, hoy, ante otro comité de la Cámara de Representantes, consideró que el Congreso debe impulsar medidas para sacar de las calles a inmigrantes indocumentados como el que supuestamente asesinó a su hija.

“Es increíble ver el número de estadounidenses inocentes que han sido asesinados por inmigrantes indocumentados en los últimos años”, subrayó Steinle, que aseguró que, entre 2010 y 2014, 121 inmigrantes sin papeles han sido acusados de homicidio en todo el país.

Con el debate migratorio en plena ebullición ante la cercanía de las elecciones presidenciales de 2016, todavía queda por ver si el Senado decidirá sobre esta nueva legislación antes del receso de agosto, mes en el que se celebrará el primer debate televisivo republicano. (Con información de agencias).