La ‘cruel realidad’ del Tri

Gustavo Rangel

La Copa América se define este domingo (26 de junio) luego de un torneo emotivo que dejo de todo un poco. Pero para selecciones como Uruguay, Brasil y México la competencia los dejo con un amargo sabor de boca, y con golpes que tardaran un buen rato para sanar.

Hoy nos enfocaremos específicamente en el caso de México. Su despedida del torneo fue vergonzosa. Un 7 a 0 en contra, en este nivel, ya no es demasiado común.

Es cierto que nada tenía garantizado México en el duelo contra los chilenos, y que era muy real la posibilidad de que Chile avanzaría a las semifinales, sin embargo creo que pocos hubiesen esperado que sería con un marcador tan abultado.

El debacle del Tri tiene primer nombre y apellido; ‘cruel realidad’. La cruel realidad es que la selección mexicana sigue siendo un equipo de momentos, no es aún una selección consistente, y lamentablemente sigue siendo una sin gran presencia cuando se trata de partidos grandes.

Esta ´cruel realidad’ no va desaparecer, mientras que se siga trabajando de la misma manera.

El ciclo continuara

México seguirá ganando ‘partiditos’ aquí y allá durante sus lucrativos partidos amistosos que juega en los Estados Unidos, los jugadores en Europa vendrán a jugar y cumplirán, pero nunca estarán comprometidos al cien por ciento, prefieren cuidar las piernas, los directivos ciegos por la ambición, olvidaran procesos y romperán lo que sea necesario con tal de ver que las cuentas bancarias sigan llenas de billetes, la afición como siempre seguirá esperanzada a que un día la cosas cambien, pero esto difícilmente va suceder.

En una derrota tan humillante es imposible no ver todo lo que se está haciendo mal. Es imposible ignorar lo que realmente tiene uno enfrente.

A mí en lo particular nunca me gusto el nombramiento de Juan Carlos Osorio a la selección mexicana, lo escribí en su momento en este espacio. No porque no es un hombre capaz, sino porque no me parecía la persona indicada para manejar al ‘mañoso futbolista’ mexicano, al ‘chiflado’ futbolista mexicano, que se aprovecha la manera que los medios los ‘inflan’ y de todas las malas mañas que rodean al Tri.

Con esto no quiero decir que Osorio está libre de culpa, no para nada, al contrario creo que si tuviera dignidad el entrenador colombiano presentaría su renuncia inmediatamente.

Me gustaría creer que los jugadores que fueron parte de esta derrota histórica van a tener el carácter para salir adelante y que de alguna manera puedan salvar el orgullo del Tri en el futuro, pero esto se ve muy complicado. Parte de esta cruel realidad es que los jugadores que actualmente se ponen la playera del Tri no son gran cosa, si es cierto de repente el Jesús “Tecatito’ Corona es contagiado por el espíritu de Messi, pero hay que guardar proporciones, el gran gol del ‘Tecatito’ fue contra Venezuela, y Messi hace ese tipo de jugadas casi todos los fines de semana y no una vez al año.

Varios de los que militan en Europa no son titulares, pero como se encuentran en clubes europeos regresan creyendo que son mejores que los que están en México.

A veces las victorias pueden ser engañosas y este fue el caso de México en esta Copa América, el triunfo ante los uruguayos causó que se perdiera el piso y la victoria contra Jamaica de alguna manera le hizo creer al Tri que todo estaba bien cuando en realidad debió haber sido una clara señal de que las cosas estaban muy mal.

Los caribeños pudieron haber ganado ese partido, fueron mejores en el primer tiempo, y tuvieron por lo menos tres claras opciones de gol que no concretaron. El empate contra Venezuela también fue un aviso, México no anduvo bien, pero el maquillaje de esos dos triunfos y el sufrido empate puso a soñar a muchos con algo más, claro hasta que llego la ‘cruel realidad’ llamada Chile.

México fue superado en todo momento del partido y no solamente en lo futbolístico sino que fue exhibido en lo anímico, el equipo se entregó después del segundo gol.

Osorio mandó a la cancha una alineación equivocada, en mi opinión queriendo presumir algo que no tiene, de alguna manera Osorio quiso demostrar que todos sus jugadores son de calibre titular y que varios de ellos son capaces de jugar en distintas posiciones y que además tiene tres porteros de la misma calidad. Los siete goles que se comió comprobaron todo lo contrario.

Los experimentos de Osorio no resultaron, y creo que bien pudo haber perdido al grupo con las decisiones que tomó. Es necesario investigar a fondo como quedó el equipo, ver que jugadores de plano no merecen otro llamado al Tri y comenzar a buscar soluciones.

Si Osorio a estas alturas no tiene claro en la que se metió, aún se encuentra a buen tiempo de hacerse a un lado para que llegue alguien con la personalidad para manejar este ‘circo’ llamado la selección mexicana.

La ‘cruel realidad’ es que México sigue estancado entre ilusiones, esperanzas y sueños que están lejos de cumplirse.