Mayor abstención en Texas podría suponer primer triunfo demócrata desde 1976

Houston.- El secretario de Estado de Texas, Carlos H. Cascos, cree que el alto grado de desconfianza que generan los candidatos a la Casa Blanca podría aumentar la abstención, lo que podría suponer un giro en las urnas, donde el Partido Demócrata no se ha impuesto en las últimas cuatro décadas.

“Esa falta de confianza hacia los candidatos a la Presidencia de EE.UU. es lo que impulsa el voto indeciso, que podría convertirse en determinante en el estado de Texas en contra del partido oficialista (republicano)”, indicó Cascos en entrevista telefónica.

En Texas, el Partido Demócrata no ha podido conseguir una victoria sobre su rival desde que en 1976 Jimmy Carter derrotó a Gerald Ford, convirtiéndose en la racha más duradera en la historia política reciente del país.

Para Cascos, los jóvenes de las universidades y colegios comunitarios de las ciudades que visita para fomentar el voto son los que le han transmitido esas dudas, y los cuales podrían cambiar el destino político del estado.

“Creo que eso representa a muchos votantes y lo que estoy haciendo es tratar de animarlos para que salgan a votar como quieran, porque más allá de la pugna por la Presidencia hay contiendas que son importantes para sus comunidades”, remarcó.

El candidato republicano, Donald Trump, ha visto reducida notablemente la ventaja que llevaba sobre su rival demócrata, Hillary Clinton, en este tradicional bastión conservador que aporta 38 votos electorales.

Si al inicio de esta campaña electoral el magnate disfrutaba de 11 puntos de distancia sobre la exsecretaria de Estado, una encuesta publicada hoy por The Texas Tribune apenas le sitúa con una ventaja de 3 puntos (45 % contra 42%), por debajo del margen de error.

“La falta de entusiasmo entre los republicanos es destacable”, en opinión de Joshua Blank, que supervisó este sondeo, que apunta a que los conservadores votan más en contra Clinton (53 %) que a favor de su propio candidato (47 %).

El voto anticipado arrancó en Texas el pasado día 24 y, según datos de la oficina que dirige Cascos, ya han ejercido su derecho al sufragio más de 987.000 de las 15,1 millones personas registradas para votar, millón y medio más que en las elecciones presidenciales de 2012.

Texas no informa sobre la afiliación política de los electores que optan por votar de manera anticipada, ya sea en persona o por correo.

Según Cascos, debido al cargo que ocupa, su filiación política se ha mantenido neutral y “sin tomar una posición” partidaria. Sin embargo, durante las campañas políticas en donde postuló para juez y también para Comisionado en el Condado de Cameron (en el oeste de Texas), lo hizo primero como demócrata y luego como republicano.

“Por eso puedo vislumbrar sin ningún obstáculo lo bueno y malo de cada partido, porque al fin y al cabo la democracia es eso: hay cosas buenas en ambos partidos y malas ideas también”, dijo.

Sobre la importancia del voto latino en Texas, que alberga según cifras del Censo a 10,2 millones de personas de origen hispano, señaló que será uno de los más importantes debido al clima político que se ha vivido en los últimos meses de la crispada campaña electoral, con ataques a esta comunidad por parte de Trump.

Cascos mencionó que no habrá un número exacto que determine una u otra tendencia política hasta después de contabilizados todos los votos el próximo 8 de noviembre.

“Me gustaría predecir el futuro, pero no puedo. Lo importante es que voten, ya sea por el Partido Demócrata o el Republicano, o el Libertario o el vegetariano”, broméo Cascos, graduado de la Universidad de Texas en Austin y natural de Matamoros, en el estado de Tamaulipas (México).