La Bestia sigue dejando huellas de tragedia y muerte

Dos migrantes que fueron mutilados por las ruedas del tren mejor conocido como La Bestia buscan llegar a Washignton, D.C. para mostrar la cruel realidad de la migración

Gustavo Rangel

José Vásquez estaba desesperado, llevaba cuatro meses que no podía encontrar trabajo en Ciudad Libertad de Francisco Morazán en Honduras, su frustración era tan insoportable qué el joven decidió establecer un plazo.

El reto y la ilusión

“Si no encuentro trabajo en dos meses me voy para los Estados Unidos”, le dijo a su madre.

El motivo de su desesperación tenía que ver con otra fuerza muy grande, mejor conocida como el amor. José estaba enamorado de una muchacha y quería confesarle su amor pero no pensaba hacerlo hasta que tuviera algo que ofrécele.

“Quería tener dinero para comprar un terreno y construir una casa y así poder darle a ella algo más que solamente palabras bonitas”, contó Vásquez. Así que José se aguantó las ganas y no se le declaró a su amor platónico.

Los dos meses pasaron y no pudo encontrar empleo. José cumplió lo que dijo a su madre y salió de su casa rumbo a los Estados Unidos sin saber que su encuentro con La Bestia sería trágico.

José Luis Hernandez a los 18 años decidió que en Progreso de Oro, Honduras no iba poder progresar, no había trabajos, su familia estaba viviendo en la miseria y de plano ya estaba harto de su vida diaria. Algo tenía que hacer para cambiar su situación.

“Me voy para los Estados Unidos”, Hernández le anunció a su familia. Y así comenzó su camino rumbo a Ciudad Juárez, México pero en las tinieblas de la corrupción, el crimen y los abusos de las autoridades lo esperaba La Bestia.

El primer ataque de La Bestia

La determinación de Vasquez comenzó a ser retada llegando a Tapachula, México donde fue asaltado luego en Ciudad Arriaga, México donde fue golpeado por tres policías municipales.

“Me golpearon en el cementerio de Arriaga y me tuvieron en la cárcel un día sin darme una razón”, contó Vásquez en una entrevista en las sala de redacción de La Prensa de Houston.

“Yo llevaba más de 15 días en el camino y no había comido bien cuando salí de Arriaga”, agregó Vásquez.

Fue en ese momento que se le apareció La Bestia.

“El tren iba pasando y me agarre de las escaleras del penúltimo vagón pero como ya iba tan débil pise en falso sobre una roca, me resbale y no me pudo sostener, me caí y la rueda del tren me hizo pedazos mi pierna izquierda”, contó el hondureño de 34 años.

La Bestia lo había mordido dejándolo moribundo al costado de los rieles.

El segundo ataque

Hernández en su trayectoria sufrió mucho desde su salida de Honduras ya habían pasado 20 días y aunque iba avanzando trepado en La Bestia llevaba días sin comer y ya varias veces le habían dado unos mareos.

“Estaba descansando en el espacio entre los vagones cuando decidí quitarme los zapatos porque me dolían mucho los pies y en ese instante me dio un mareo y se vino una oscuridad, cuando reaccione estaba tirado en el piso con mucho dolor”, contó Hernandez de 29 años.

Hernandez acababa de haber sido otra víctima de La Bestia. El cuerpo de Hernández quedo destrozado al costado de los rieles que pasan por la ciudad de Delicias, Chihuahua. La Bestia se llevó su pierna derecha, su brazo derecho y parte de su mano izquierda.

“Recuerdo que los quirófanos decían cuando me vieron que yo debería tener un propósito especial en esta vida que cumplir porque no comprendían como es que aún estaba vivo”, recordó Hernández.

La lucha contra La Bestia

Las historias de estos dos hondureños lamentablemente se dan a diario en el camino que toman miles de migrantes para llegar a los Estados Unidos. Trepados en los vagones de La Bestia miles de personas han sido mutiladas, desaparecidas, violadas y asesinadas. La Bestia sigue dejando huellas de muerte y tragedia.

“Solo en nuestro país (Honduras) hay más de 700 personas que fueron mutiladas por el tren en México, 3,000 personas siguen desaparecidas, 350 cadáveres de hondureños han sido repatriados luego de haber perdido la vida en el camino a Estados Unidos. Sin embargo no hay voluntad política en nuestro país para arreglar esta dura realidad”, aseguró Hernández.

Vásquez y Hernández son parte de un grupo de personas que fueron mutiladas por La Bestia que busca llegar a Washington, D.C. para “mostrar el verdadero rostro de la migración” al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

“No venimos a buscar culpables, venimos a buscar solución a esto que está pasando hoy en día con los inmigrantes porque en estos momentos tengan por seguro que alguien está siendo golpeado, robado, secuestrado, torturado, extorsionado o una mujer está siendo violada en el camino a los Estados Unidos”, dijo Hernández.

“Nosotros queremos evitar que esto siga ocurriendo y por eso estamos aquí para denunciar los abusos y a la vez pedirle a este gobierno que nos ayude en nuestros países creando oportunidades de empleo para que menos personas arriesguen sus vidas y se queden en sus países. En vez de invertir en más agentes en la frontera y en armas que mejor inviertan en nuestros países generando fuentes de empleos y así la migración va disminuir”, explicó Vásquez.

Hernández y Vásquez se encuentran en proceso de asilo pero su corte no será hasta el 2019 mientras tanto planear seguir con su misión de ayudar a personas que han sufrido como ellos mutilaciones por La Bestia en su país.

Estos centroamericanos esperan conseguir ayuda de la comunidad en las próximas semanas para poder continuar con su trayectoria a Washington. Si le gustaría ayudar puede hacerlo en los bancos BBVA Compass al número de cuenta RAICES 6725969684.