Texas hace de los refugiados sirios un nuevo caballo de batalla contra Obama

Austin .- Horas después de los atentados en París, el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, anunció que no aceptaría a sirios que huyen de la guerra, con lo que inauguró una ola nacional antirrefugiados y abrió un nuevo foco conservador de oposición a la Administración de Barack Obama.

Para el gobernador de Texas, la llegada de refugiados sirios representa un peligro para la seguridad en su estado ya que “cualquiera” podría ser un yihadista infiltrado, un riesgo que dijo no estar dispuesto a tomar.

Al movimiento de Abbott se le sumaron la mayoría de gobernadores del país, una treintena, así como algunos candidatos republicanos como el magnate Donald Trump, quien afirmó que los sirios serían un “caballo de Troya” dentro de Estados Unidos.

Incluso la exprimera dama y principal aspirante demócrata, Hillary Clinton, habló precisamente desde Texas de “vetar” la entrada a algunos refugiados.

La ola antirrefugiados, que con el paso de los días fue en aumento, concluyó el viernes en el Congreso de Estados Unidos, cuando aprobó con el apoyo de los republicanos y algunos demócratas un proyecto de ley que, en la práctica, bloquea la aceptación de los 10.000 refugiados prometida por Obama.

Mientras tanto, en la ultraconservadora Texas, el discurso proseguridad se mezcló con ciertas cuotas de racismo con la excusa de la detención de dos familias sirias que Abbott insinuó que trataban de eludir los controles fronterizos.

“Este es el motivo por el que Texas está en alerta con los refugiados sirios”, dijo el gobernador sureño, sin explicar que los ocho sirios pertenecientes a dos familias se habían entregado a las autoridades migratorias tras cruzar el puente internacional de Laredo y que, en un procedimiento habitual con los indocumentados, están detenidos hasta que se resuelvan sus solicitudes de asilo.

Abbott recordó, además, que la amenaza del Estado Islámico en Texas es “muy real”, pues el grupo yihadista se responsabilizó del ataque contra una exposición de viñetas del profeta Mahoma el pasado mayo cerca de Dallas, en el que fueron abatidos los dos asaltantes.

Esa teoría tomó fuerza cuando el agente a cargo del FBI en Dallas, Tom Class, dijo que, “sin duda”, el Estado Islámico está reclutando a jóvenes en el norte de Texas.

Uno de los comentarios más sorprendentes sobre los refugiados sirios vino del comisionado de Agricultura de Texas, el también republicano Sid Miller, que los comparó con serpientes de cascabel.

Miller publicó en su página de Facebook una fotografía de los reptiles junto a otra de los refugiados en su travesía por Europa con este mensaje: “¿Podrías decirme cuál de estas serpientes no nos va a picar? Seguro que algunas no lo harán, pero dime cuales para que las podamos traer a casa”.

En la mezquita de Pflugerville, un suburbio de Austin, unos desconocidos arrojaron excrementos y desgarraron las páginas de un ejemplar del Corán, unos hechos que la Policía aún no ha esclarecido.

Para cumplir la negativa a recibir refugiados sirios, Abbott pidió a todas las organizaciones estatales encargadas de implementar este tipo de programas que se abstengan de seguir haciéndolo y les recordó que tienen la “obligación de consultar y cooperar” con la gobernación.

“Si tienen algún plan de reubicar a sirios en Texas, por favor descártenlos de inmediato”, apuntaba la carta enviada por la gobernación a las organizaciones.

Eso no afectará, en un principio, a los casi 250 sirios que, según datos oficiales, ya se han instalado en Texas en los últimos meses, muchos de los cuales se manifestarán frente a la gobernación en protesta por la iniciativa.