ÚLTIMA HORA: Sigue viva la esperanza de legalizar a millones de indocumentados

Gustavo Rangel

Cuando parecía que la causa estaba perdida, la Corte Suprema de los Estados Unidos ha despertado una vez más la esperanza de más de cuatro millones inmigrantes que se encuentran en peligro de ser deportados por estar ilegalmente en este país.

El martes los magistrados le volvieron a dar vida a los programas DACA y DAPA, que fueron propuestos por el presidente Barack Obama hace unos meses atrás. El plan de Obama, que está diseñado para proteger de la deportación a más de 4 millones de inmigrantes indocumentados ‘resucitó’ luego de que la Corte Suprema le negara a Texas su petición de un mes para responder a la solicitud del Departamento de Justicia para que el máximo tribunal del país escuchara el caso.

La decisión de esta manera deja abierta la posibilidad de que el fallo sobre DACA y DAPA, programas creados por una acción ejecutiva de Obama, se emita durante el primer semestre del año próximo. Así que es posible que Obama vea sus programas en efecto antes de abandonar la Casa Blanca.

Se gana una batalla, pero no la guerra

A Texas solamente se le dieron ocho días para responder (hasta el 29 de diciembre), esto les permite a los magistrados poder a realizar la audiencia a principios de enero sobre este caso, un triunfo importante para Obama y su administración.

Esta acción deja entrever que la Corte Suprema pudiera comenzar la audiencia a principios del año próximo para luego tener argumentos orales antes de febrero, y dar su fallo final en la primera mitad del 2016. Con las maniobras de Texas en contra de DACA y DAPA, lideradas por su gobernador republicano Greg Abbott, se temía que la Corte Suprema no iba poder proceder en un futuro cercano, pero esta decisión abre una ventana prometedora para que se tome una decisión definitiva en los próximos meses.

Aunque esto está lejos de ser una victoria total para los millones de indocumentados que califican para beneficiarse de DAPA Y DACA, si es un ‘rayito de luz’ dentro de lo que ha sido una complicada lucha por lograr que muchas personas puedan salir de las sombras.

El conflicto

Al no haber podido conseguir la aprobación de una reforma migratoria, Obama apostó por expandir el programa DACA, que fue aprobado en el 2012 y que a la vez protegió a más de 700,000 jóvenes indocumentados que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran menores de edad, con su acción ejecutiva en noviembre del 2014, mejor conocida como DAPA. El programa DAPA les otorgaría permiso de trabajo y un número de Seguro Social a padres indocumentados que tienen hijos estadounidenses, por un periodo de tres años y que podría ser renovado.

Sin embargo una coalición de 26 estados en su mayoría con fuerte presencia republicana, y liderados por Texas, argumentó que el presidente no tiene autoridad para implementar un programa de esta magnitud sin la aprobación del Congreso.

El juez Andrew Hanen de la Corte Federal de Distrito temporalmente bloqueo el programa de Obama, argumentando que los estados le ganarían el argumento a Obama porque este carecía de autoridad ejecutiva para implementar el programa.  Luego la Corte de Apelaciones de 5to. Circuito se negó a permitir que el programa procediera mientras consideraba la apelación.

La Casa Blanca inmediatamente pidió una revisión de la Corte Suprema alegando que los estados estaban impidiendo que el gobierno federal realizará su implementación de leyes sobre inmigración que le pertenecen ejercer, y que además el no tomar acción obligaría a millones de padres con hijos estadounidenses a tener que seguir trabajando fuera de los libros, sin la opción de poder obtener empleo legalmente para poder sostener a sus familias.

Serán unos meses intensos

El tiempo ha comenzado a correr para ambos lados de este conflicto luego de la reciente decisión de la Corte Suprema.

En el mejor de los casos si los magistrados fallan a favor de Obama sería entonces en junio que la administración comenzaría a trabajar para implementar el programa, solamente tendrían siete meses para lograrlo, o sea antes de que concluya el mandato de Obama.  La otra cara de la moneda es que si el caso se pospone para el siguiente período de audiencias de la Corte Suprema es casi imposible que un fallo definitivo se pueda realizar antes de que llegue a la Casa Blanca el nuevo presidente, y si el triunfador de las próximas elecciones presidenciales es un republicano, lo más probable es que este terminaría eliminando la acción ejecutiva.