Un mexicano se halla a la cabeza del desarrollo aeroespacial en Houston

Houston.- El mexicano Arturo Machuca, experto en la industria de la aviación, ha completado con éxito la misión de colocar a Houston como punta de lanza de la comercialización de vuelos privados al espacio.

Nacido en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, en el mexicano estado de Tamaulipas, Machuca supo a muy corta edad que se dedicaría a esta industria por su “fascinación por los aviones”, primero con el sueño de ser piloto y luego en la adolescencia como trabajador en una aerolínea.

“Fue la segunda opción, la de empleado en una línea aérea, la que me entregó las razones necesarias para saber que esto era lo mío: La gerencia de negocios en la aviación comercial”, señaló Machuca.                  Actual gerente general del Aeropuerto Ellington, ubicado en Houston y que ofrece casi 200 destinos alrededor del mundo, es también el director del Puerto Espacial de Houston, uno de los 10 de su tipo que existen en EE.UU., junto a Cabo Cañaveral en Florida y la Base Aérea Vanderberg en California, entre otros.

Este proyecto se inició en 2011 cuando el Gobierno local nombró a Machuca como líder de la iniciativa y buscó que la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) otorgue a Houston la licencia correspondiente para desarrollar la industria aeroespacial local.

Según señala el mexicano, quien anteriormente trabajó en aerolíneas como Mexicana de Aviación y Aeroméxico, la inversión de un millón de dólares para lograr la certificación se logró con fondos municipales y estatales y el plan contempló la utilización de “infraestructura existente”.

La futura sede del Puerto Espacial de Houston se construirá en lo que ahora es el Aeropuerto Ellington, contiguo a la sede del Centro Espacial de la NASA, y varias empresas ya han mostrado interés en contar con ese recinto para su flota de naves espaciales.

“Dentro de tres a cinco años se llevarán a cabo vuelos orbitales privados y comerciales para los que quieran ver la Tierra desde otra perspectiva”, vaticinó Machuca.

“Mientras la industria se siga desarrollando y la tecnología siga evolucionando, lo que anticipamos sin duda es que en un futuro existan pilotos privados y pasajeros que puedan volar naves espaciales de un punto a otro, en una fracción del tiempo de lo que les toca en estos momentos”, agregó.

Machuca asegura que la gran diferencia de Houston con otros puertos espaciales es su “ubicación geoeconómica”, ya que se encuentra en medio de la cuarta ciudad más grande del país y con un gran potencial en recursos humanos.

Por ahora, relata que su tarea principal es convencer a más empresas privadas para que aprovechen los incentivos económicos que ofrece la ciudad y se establezcan en Houston, como ya lo han hecho compañías como Virgin Galactic o Blue Origin, ambas con la mira puesta en el turismo espacial.

Según revela, la sola idea de estar contribuyendo a forjar el futuro de la aviación espacial lo anima a seguir adelante y ver lo que se antepone ante sus ojos con sutileza y humildad, como aquel esfuerzo de los hermanos Wright, considerados los padres de la aviación.

“Ellos, los Wright, nunca imaginaron el impacto que luego tuvieron en el mundo al intentar volar. Hoy surcamos el cielo en un Airbus 380 capaz de transportar 600 personas con todas las comodidades de lujo”, ahondó.

Este esposo y padre de familia no se considera un hombre de ciencia, no obstante agradece los beneficios tecnológicos que ayudan a que el hombre tome mayor control del espacio y, por consiguiente, a continúe su existencia fuera del planeta.

“La ciencia lo es todo y la naturaleza del hombre es seguir descubriendo más allá de sus fronteras”, manifestó.