16 Jan 2021

Cerrada disputa por el control del Senado en elecciones de Georgia

January 7, 2021

Georgia.- La segunda vuelta electoral por dos escaños en el Senado se tornó extremadamente competida, luego de que al cierre de la edición hubiera menos de un punto porcentual de diferencia entre los candidatos.

Georgia no había elegido a un demócrata al Senado desde hace 20 años. Pero si Raphael Warnock, un pastor afroestadounidense de 51 años, y Jon Ossoff, un productor audiovisual de 33, logran la hazaña, le darían a su partido el control de la Cámara Alta, otorgando así todos los hilos del poder a Biden.

Aunque la elección estaba difícil, ya que ambos contendían contra los senadores republicanos Kelly Loeffler y David Perdue, respectivamente, ambos que se presentaban a la reelección.

El conteo iba rápido, pero se alentó durante los primeros minutos del miércoles, con el 98 por ciento de los sufragios debidamente contabilizados, y que daba ventaja para los demócratas Raphael Warnock y Jon Ossoff, pero con estrecha diferencia, por lo que se estimaba que los resultados estuvieran listos al mediodía del miércoles.
La ventaja de Warnock, al cierre, era por 49 mil 845 votos (+1.2%) lo que lo daba como virtual ganador, mientras que la de Ossoff era de 12 mil 806 sufragios (+0.2%), situación que podría cambiar de un momento a otro, o en su caso mantenerse así la tendencia.

No obstante, Warnock emitió un mensaje por la noche donde se dio por ganador, aunque no lo dijo formalmente. “Voy a ir al Senado a trabajar para toda Georgia, no importa por quién hayas votado en esta elección”, señaló a través de sus redes sociales. Mientras que Loeffler habló a última hora de la noche en Atlanta para adelantar que no va a conceder la victoria al demócrata Warnock y que peleará para que se cuente “cada voto legal”.

“Parece que están armando un gran ‘vertedero de votantes’ contra los candidatos republicanos. ¿Están esperando ver cuántos votos necesitan?”, escribió el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter, insinuando que los demócratas quieren manipular los comicios.

Campañas

Previo a la elección, en el último día de campaña tanto el presidente saliente Donald Trump, y el electo, Joe Biden, convergieron en el estado de Georgia, justo un día antes de la elección, para apoyar a sus candidatos en vísperas de una crucial elección al Senado, que tendrá un impacto decisivo en el gobierno del mandatario demócrata.

Dos meses después de las presidenciales, Trump sigue sin reconocer su derrota pese a que numerosas auditorías, nuevos recuentos y decisiones de los tribunales señalan lo contrario.

En una sorprendente llamada, revelada el domingo 03 de enero por el diario The Washington Post, el mandatario republicano pidió el sábado al funcionario estatal encargado de las elecciones en Georgia, Brad Raffensperger, “encontrar” las papeletas necesarias para anular su derrota en este estado.

De conseguirlo, cada fuerza quedaría con 50 escaños y la futura vicepresidenta Kamala Harris tendría el poder de inclinar la balanza hacia el lado demócrata en el Senado, hoy con mayoría republicana.

Pancartas electorales, autobuses de candidatos, reuniones y encuentros puerta a puerta: antes de los comicios del martes y dos meses después de las elecciones nacionales, Georgia ha recuperado el ambiente de una campaña nacional.

“El poder está en tus manos (…) Un solo estado puede cambiar el rumbo no solo durante los próximos cuatro años, sino también para la próxima generación”, afirmó Biden en Atlanta, la capital de Georgia.

El presidente electo deploró la inacción de Trump al denunciar el caótico inicio de la campaña de vacunación contra el Covid-19. “No entiendo por qué quiere tanto mantener su puesto cuando ya no quiere trabajar”.

Trump tenía previsto hablar por la noche en lo que debería ser su último gran mitin antes de irse de la Casa Blanca el 20 de enero. Se espera que el multimillonario sea recibido como un héroe en Dalton, una zona rural y conservadora del noroeste de Georgia.

En la campaña en Georgia, los carteles de “Trump 2020” siguen siendo numerosos. Más que los de los senadores a los que el presidente viene a apoyar: los exempresarios Kelly Loeffler, de 50 años, y David Perdue, de 71.

Randy Stelly, de 68 años, dice que viajó a Dalton desde Texas para mostrar que la lucha a favor de Trump “no cesa” y que no se debe “nunca, nunca, reconocer la derrota”.

“Si no cree que estas elecciones estuvieron marcadas por fraudes, usted no es honrado”, afirmó.

“Todo está en juego” en la elección del martes, “el futuro de nuestro país”, aseguró Kamala Harris durante un mitin en Savannah, una gran ciudad colonial en la que hizo campaña junto a los dos candidatos demócratas.

“Somos el cortafuegos para impedir que el socialismo llegue a Estados Unidos”, dijo de su lado Loeffler en Cartersville.

Los sondeos mostraban a los candidatos cabeza a cabeza: Ossoff desafiaba a Perdue, mientras que Warnock buscaría desbancar a Loeffler.

Los republicanos llegaban como favoritos en este estado conservador. Sin embargo, los demócratas confiaban en la estrecha victoria de Biden allí el 3 de noviembre, la primera en Georgia desde 1992.

Todos estos factores configuraron una situación “verdaderamente muy ajustada para hacer un pronóstico”, subrayó Trey Hood, profesor de la Universidad de Georgia.

Especialmente porque el impacto de Trump, y de las últimas revelaciones sobre su intercambio con el funcionario estatal, sigue siendo muy difícil de medir. Si la base electoral de Trump se mantiene leal, su cruzada contra una elección que asegura fue “amañada” podría desmovilizar a los votantes.

Repitiendo sus acusaciones de fraude sin pruebas, Trump dijo durante la llamada a Raffensperger que le habían robado la elección.

Pese a las amenazas veladas, el funcionario, un republicano, no cedió. “Pensamos que nuestras cifras son buenas”, respondió Raffensperger al presidente saliente.
Un “abuso de poder descarado”, opinó el domingo Kamala Harris.

Pero muchos legisladores dentro del Partido Republicano prefirieron no hablar sobre este tema en vísperas de una votación de alto riesgo.

Luego de estas elecciones parciales, el Congreso se reuniría el miércoles para certificar formalmente la votación del Colegio Electoral a favor de Biden (306 contra 232).

El resultado de esta obligación constitucional, que suele ser una simple formalidad, no está en duda.

Pero la resistencia de Trump, que se niega obstinadamente a aceptar el veredicto de las urnas, le da a este día un tono especial.

Algunos pesos pesados republicanos, incluido el líder en el Senado, Mitch McConnell, terminaron por admitir la victoria de Biden.Pero tanto en la Cámara Baja como en la Alta, muchos legisladores prometieron expresar sus objeciones y hacer resonar las acusaciones de fraude dentro del propio Capitolio.

A contramano, decenas de destacados ejecutivos estadounidenses pidieron en una carta el lunes al Congreso certificar a Biden como el nuevo presidente.
“Es hora de que el país avance”, señalaron.

Advertisements

Edición Impresa

Trending News