13 Apr 2021

El cambio nos llega hoy

March 12, 2021

Nací en Caracas, Venezuela y llegué a los Estados Unidos en el año 2000. Junto a mis padres y mis hermanos, soñamos con esta tierra de oportunidades y dejamos atrás el sistema dictatorial y opresor de Hugo Chávez. En dos décadas he visto el dolor de mi comunidad y de mi propia familia, uno de ellos el miedo de ser deportados a Venezuela.

Durante más de 15 años mi familia y yo hemos sido indocumentados por culpa de un abogado que no manejó nuestro caso de forma apropiada. Nuestra historia es similar a la de millones de latinoamericanos que llegamos a este país huyendo de la miseria, las pandillas o la persecución política para enfrentarnos a un sistema desconocido, un idioma que no es el nuestro y gente que tristemente carece de escrúpulos.

El caos y la turbulencia política que ha consumido mi país natal es devastador. No se puede volver atrás. Miles de venezolanos han estado viviendo y aportando al avance de esta gran nación en todos los ámbitos pero viviendo con el terror de ser deportados a otros países donde sus propias vidas y libertades estarían amenazadas.

Por eso, esta es una fecha histórica. El presidente Biden anunció que implementará un estatuto de protección temporal (TPS) para 320 mil venezolanos que viven en los Estados Unidos. Con este programa, los beneficiarios, como mis padres, podrán obtener una licencia de conducir y un permiso de trabajo.

Sin embargo, aunque este es un paso muy importante para 320 mil venezolanos necesitamos una solución permanente. No podemos permitir que exista la posibilidad de que un futuro presidente pueda quitar incluso este beneficio a mis compatriotas. Por eso el Congreso debe aprobar una solución permanente. En este momento se proyecta que la semana entrante la Cámara de Representantes vote en torno al “Dream and Promise Act,” un proyecto de ley que le daría un camino a la ciudadanía a Dreamers como yo, y a tepesianos como mis padres. Le pido al Congreso que actue lo más pronto posible.

Por fin saldremos de las sombras, por fin empezamos a ver la luz al final del túnel y renovamos las esperanzas en ese sueño americano que para muchos se había convertido en una verdadera pesadilla de incertidumbre y zozobra.

Eso, cambia HOY.

Luego de la elección de Hugo Chávez en el año 2000, los padres de Juan Escalante salieron de Venezuela con él y sus dos hermanos hacia los Estados Unidos. En el 2006 un abogado de inmigración trabajó mal el caso de los Escalantes, por lo que perdieron su estatus migratorio a pesar de “esperar su turno” mientras pagaban impuestos y tasas de inmigración. Ya para cuando el presidente Obama anunció el programa DACA en 2012, Juan se había graduado de la Universidad de Florida State con un grado en Ciencias Políticas que lo ayudó a liderar algunas de las tácticas digitales que se usaron en campañas nacionales relacionadas con la inmigración. Gracias a DACA, Juan pudo volver a FSU y completar una maestría en Administración Pública en el 2015. Sigue siendo un ferviente e incansable luchador por los derechos de los inmigrantes.

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