13 Apr 2021

LOS NUEVOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

November 27, 2019

Por Fanny Roca

Como una historia sacada de los peores cuentos de terror, hace tres meses las redes virilizaron un video en YouTube al noroeste de China, en las perturbadoras escenas se apreciaban a cientos de presos, personas que pertenecen a la etnia de los Uigures.
Tal como un campo de concentración, caminado en fila, con los ojos vendados y esposados, siendo trasladados por la policía hacia unos trenes. Todos vestían uniformes azules y amarillos, llevaban la cabeza rapada. Llevados a los centros de detención y adoctrinamiento los cuales tienen como objetivo reeducarlos.

Los Uigures

Los uigures son musulmanes y se consideran como una etnia y cultura más cercana a las naciones de Asia Central que a China.

Viven cardinalmente en Sinkiang, que legalmente se denomina Región Autónoma Uigur de Sinkinag, una región autónoma de China como lo es Tíbet en el sur.

También hay una enorme presencia uigur en los países de Asia Central limítrofes con dicha región, sobre todo en Kazajistán y Kirguizistán, además de en Uzbekistán.

Hoy por hoy están siendo tratados de forma improcedente por razón de su raza, y la religión que practican y su cultura. Se trata de una situación aberrante en la que están siendo tratados como esclavos en campos de concentración. En donde practica de forma brutal cualquier violación de los derechos humanos.

Actualmente el gobierno central afirma que los militantes uigures están suscitando una operación violenta en pos de un Estado independiente a través de conspiraciones para poner bombas, realizar sabotajes y provocando agitación social. En aquel momento se abordó el tema al hablar de una cruzada de China contra el islam para frenar lo que ellos consideran una nueva escuela de terroristas. Cabe agregar y destacar que en este inmenso país la religión musulmana supera el 1%.

Una indagación del New York Times realizada a que Xinjiang reúne el 21% de los arrestos en toda China, que millones de musulmanes habían sido trasladados a los “campos de reeducación” bajo la señal de combatir el extremismo. Así mismo este medio de comunicación ha mostrado más de 403 páginas filtradas por el Partido comunista. En donde se demuestra que las ordenes de represión contra más de un millón de musulmanes proviene del presidente Xi Jinping.

Según las informaciones obtenidas por el Times, los campos de internamiento crecieron rápidamente tras el nombramiento en agosto de 2006 de Chen Quanguo como responsable en la zona, donde purgó a funcionarios que consideraba que se resistían a la mano dura.

Los llamados Cables de China ofrecen detalles sobre “el internamiento masivo más grande de una minoría étnica religiosa” desde la II Guerra Mundial. Entre los documentos filtrados figura además una guía preparada para que funcionarios chinos pudiesen dar respuestas a las preguntas de estudiantes que regresaban a Xinjiang y se encontraban con la desaparición de familiares en alguno de esos campos.

Así mismo de cómo estaban destruyendo las mezquitas de Xinjiang y usando sus sistemas de reconocimiento facial para hacer seguimiento a los musulmanes -uigures y kazajos-, que representan a la mitad de la población de esta región.

El Gobierno chino está utilizando un régimen opresor que es masivo y sofisticado para reprimir a la minoría uigur que, con el pretexto de promover la “transformación ideológica” de este grupo étnico y religioso. Dicha dominación se ha transformado en una persecución a gran escala sin comparación en el planeta.

Tecnología avanzada

Las pruebas obtenidas por reconocidos medios internacionales, evidencian la utilización por parte de China de un macrosistema de guardia esquematizado para vigilar constantemente a los ciudadanos. Así mismo cuentan y procesamiento de datos íntimos que ha consentido la instauración de una organización implacable que se instruye con la identificación de personas “sospechosas”, prosigue con la detención por miles de ellas y finaliza con su internamiento.

En pleno siglo XXI estas prácticas de carácter inhumano y perversas califican a un país que se identifica por ser potencia mundial, como uno de los países más perversos y castradores de los derechos humanos.

Un país que es calificado como uno de los mejores en punta y tecnología y utilizan tecnología más avanzada: interpretación de metadatos, seguimiento de aplicaciones de teléfonos móviles o sistemas de reconocimiento facial, entre otros. Con el fin de realizar las detenciones masivas y un proceso de asimilación forzosa en centros de ‘lavado de cerebro’.

Métodos de tortura

Sauytbay, una mujer musulmana de ascendencia kazaja, es una muestra más entre al menos un millón de uigures y otras minorías étnicas que, según se estima, están siendo detenidos en centros de ‘reeducación’ de China, que de acuerdo a Beijing son para “educar y transformar” a quienes el Partido Comunista Chino (PCCh).

Sayragul Sauytbay, de 43 años, dijo que entre noviembre de 2017 y marzo de 2018 fue testigo de violaciones a los derechos humanos mientras estuvo detenida en uno de los centros, donde la forzaron a enseñar propaganda china y del Partido Comunista a otros detenidos, antes de ser puesta en libertad y obtener asilo en Suecia.

Ella le dijo a Haaretz que fue testigo de cómo torturaban a los detenidos con descargas eléctricas, clavos de metal y arrancándoles las uñas. A los detenidos se les privaba de alimentos, les hacían ingerir píldoras de manera forzada y les inyectaban sustancias desconocidas. Sauytbay también recordó un caso en el que una mujer detenida fue violada en grupo por varios guardias del campo frente a otros reclusos.

Los métodos de Torturas

• Una de las formas más comúnes de tortura en las cárceles, centros de detención y centros de lavado de cerebro de China es el bastón eléctrico. Con una carga de hasta 300.000 voltios, los bastones se emplean con el máximo efecto en las partes sensibles del cuerpo como la boca, los genitales, el cuello y las plantas de los pies.

• Algunos métodos de torturas usados son: golpizas salvajes, abuso sexual, estar esposados en posiciones dolorosas durante largos períodos, exposición a condiciones climáticas extremas, alimentación forzada con orina o heces, quemaduras de cigarrillos, confinamiento solitario, privación del sueño, colocar palos de bambú afilados debajo de las uñas y mordeduras de perros o de serpientes.

• Otro método de tortura es inyectar a los practicantes drogas peligrosas que dañan el sistema nervioso central, causándoles un dolor insoportable, colapso mental y discapacidad física.

• Además de la tortura física, la violación se utiliza continua y sistemáticamente como medio para humillar y traumatizar a las mujeres practicantes.

• Muchos de los métodos de tortura incluso tienen nombres, como “Jaula pequeña” (se esposa a las víctimas al interior de una jaula pequeña de tal manera que no pueden estar de pie ni sentarse); “Confinamiento del infierno” (un dispositivo con esposas y grilletes donde las víctimas no pueden caminar, sentarse, ir al baño ni alimentarse por sí mismas); “Cubrir una cabaña” (asfixia); y “Tortura de arrastre” (las víctimas son arrastradas repetidamente por un terreno accidentado).

• Luego está el infame “Banco del tigre”, donde sientan a la víctima en un banco con las piernas estiradas y atadas firmemente al banco con correas. Se colocan ladrillos u otros objetos duros bajo los talones de la víctima y se le agregan más capas hasta que las correas se rompen, causando un dolor insoportable.

• La sustracción de órganos vitales mientras una persona está viva debe ser la forma más extrema de tortura, la cual siempre termina en la muerte.

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