16 Jan 2021

“SENTÍ QUE HABÍA IDO AL INFIERNO Y HABÍA REGRESADO”: LA EXPERIENCIA DE UN PACIENTE DE CORONAVIRUS

March 5, 2020

Como si fuera sacado de un película de terror, el relato de un sobreviviente de Coronavirus a un medio de comunicación, nos deja asombrados. A mediados de enero comenzó a sentir un dolor muscular generalizado. Acaso lo acompañaron unas pocas líneas de fiebre: no lo sabe, no llegó a ser algo perceptible. Por el resto de los síntomas pensó que era un resfrío y tomó la medicación común de venta libre. “Ahora que lo pienso, puede que haya perdido el mejor momento para el tratamiento, y así no pude contener el virus con antivirales en sus primeras etapas”, dijo Tiger Ye, el seudónimo de un hombre de 21 años de Wuhan, China, quien le contó a The Guardian su experiencia como enfermo por el contagio del Covid-19, el nuevo coronavirus.

Agregó: “En retrospectiva siento un poco de miedo, porque mi casa y la escuela de idiomas donde estudio japonés están dentro de un radio de 5 kilómetros del mercado de animales de Wuhan”, donde se supone que el microorganismo pasó a los humanos.

Ye no tiene idea de cómo se contagió, no hizo nada fuera de lo rutinario. Siempre come en el mismo restaurante que está en los bajos de la escuela; por esos días estaba tan frío que tampoco caminaba demasiado. En general, al terminar las clases regresaba a la casa de sus padres, donde pasaría el semestre de estudios.

“Pocos días después comencé a llevar un barbijo, cuando vi que todo el mundo a mi alrededor lo hacía”. En su caso, tal vez evitó contagiar a otros. Pero para su salud resultaba ya una precaución inútil.

Cuatro días más tarde de los primeros síntomas, el 21 de enero, el dolor muscular se había pasado al cuerpo entero. Llamó al padre, le describió cómo se sentía; el padre se preocupó y le pidió que regresara a la casa de inmediato. Tenía fiebre, pero no muy alta. La madre le dijo que, aun así, si a la noche persistía deberían llegar hasta el hospital.

“A las 11 de esa noche la fiebre no se me había pasado, así que fui al hospital de Tongji”, contó al periódico.

Ahí comenzó su odisea

“Apenas llegué vi que el hospital estaba sobrepasado de pacientes. Al ver a los médicos con sus trajes de protección por primera vez en la vida real, algo que antes sólo había visto en documentales sobre el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), comprendí que estaba pasando algo malo”, dijo. No lo asombró encontrar tanta gente: es uno de los mejores hospitales de Wuhan y normalmente hay que esperar. Pero en esa ocasión, con un público muchas veces más que el habitual, decidió ir al centro especializado en pulmones de la ciudad.

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