22 Jun 2021

LA ESCLAVITUD SEXUAL DE LAS MIGRACIONES

March 17, 2020

Las migraciones es un fenómeno social muy arcaico. De hecho, la historia nos relata numerosos capítulos de desplazamientos humanos, estimulados por la exploración de mejores condiciones de vida, consecuencia de crisis económicas, guerras, persecuciones políticas y religiosas.

Las crisis económicas, el desempleo, la inestabilidad política, la inseguridad ciudadana, la violencia social y los desastres derivados de los fenómenos medio ambientales como huracanes y la poca posibilidad para recuperarse de ellos constituyen un conjunto de causas que han forzado la migración centroamericana hacia México y Estados Unidos. Actualmente el fenómeno del narcotráfico impacta de manera profunda en países centroamericanos obligando a miles de personas a emigrar.

Mujeres de Centroamérica, dejan su lugar de origen para buscar un empleo transitorio en México para ahorrar y recaudar dinero para emigrar con rumbo al norte, si bien pueden percibir remuneración salarial por otro tipo de empleos. Muchas deciden dedicarse a ser bailarinas exhóticas o la prostitución que les permite ingresos superiores al salario mínimo.

Según las estadísticas por la Organización Mundial Para la salud, el 5% afirma que ha elegido libremente esta actividad porque le gusta y lo consideran un trabajo como otro cualquiera. Más del 90% proviene del tráfico sexual migratorio, controlado por las mafias del sexo, que mantienen a las mujeres en condiciones infrahumanas, y cada año incorpora unas 500.000 nuevas esclavas sexuales.

El resto de las prostitutas, o sea el 5%, argumenta que lo hace por necesidad, porque no tiene otra salida para ganarse la vida y afirman que no les gusta ni lo quieren para sus hijas. En el otro extremo, una minoría que no alcanza el 1%, pertenece a lo que se llama prostitución de lujo, con un alto nivel de vida y de posibilidades.

El trabajo de muchas investigaciones confirma la existencia de temas tabúes para estas jóvenes en torno a asuntos como las mafias. Suelen trabajar como prostitutas como herramienta provisional para la obtención de altos ingresos para enviar a sus familias de origen. Todas tienen hijos en sus países, uno de los principales motivos para ejercer esta actividad.

Las situaciones de agresiones que pasan la mayoría de ellas y condiciones que no pueden denunciar, trato humillante, riesgo a contraer enfermedades sexuales, embarazos no deseados, situaciones de irregularidad. La prostitución callejera acarrea un sinfín de problemas a las mujeres que ejercen esta actividad y a los vecinos y trabajadores de las zonas donde éstas desarrollan su trabajo.

A estas situaciones mencionadas anteriormente tenemos que agregarle un factor de periódica frecuencia que es la existencia de una pareja sentimental que ejerce de proxeneta y, en la mayoría de los casos, saben que la actividad no está prohibida, pero desconocen el resto de sus derechos ya que debido a la situación intimidante en la que están saben piensan que nadie puede ayudarlas.

Sumámonos a todas estas condiciones infrahumanas los múltiples casos asociados a la dependencia del mundo de la drogadicción, hecho que no se suele dar para someterlas más y mantenerlas sumergidas en un mundo de tinieblas.

Las circunstancias psicológicas y físicas que viven son muy extremas, presión social, mala alimentación, relaciones sexuales desprotegidas, numerosos abortos, malos tratos de clientes y parejas, ausencia de apoyo afectivo y social o falta de papeles.

Los efectos traumáticos que una mala sexualidad provoca en cualquier mujer, son especialmente graves y perjudiciales para la salud mental de aquellas que se dedican a la prostitución y, entre otros, están relacionados con muchos factores.

Además, estas mujeres experimentan en proporciones mucho mayores que las que no ejercen la prostitución los siguientes problemas de salud: ansiedad, angustia, miedos y diferentes fobias, así como embarazos no deseados, lesiones vaginales y anales, y múltiples lesiones en los huesos.

Las mujeres prostituidas están sometidas en mucha mayor medida a amenazas, maltratos, violaciones, abusos, tortura y múltiples humillaciones y degradaciones y realmente no hay instituciones que se preocupen por defender sus derechos como seres humanos que son, así que la contribución de la sociedad para ellas como mínima aportación seria no estigmatizarlas.

Advertisements

Edición Impresa

Trending News