Vecinos protestan para salvar el teatro Garden Oaks, un cine histórico de Houston que podría ser demolido tras su venta a un fondo de inversión.
Decenas de residentes se reunieron frente al histórico teatro Garden Oaks, en el norte de Houston, para protestar contra su posible demolición tras la venta del edificio a una empresa de inversión. El inmueble, con unos 80 años de historia, se ha convertido en el nuevo símbolo de la lucha por preservar la memoria cultural de la ciudad.
De acuerdo con reportes locales, el teatro Garden Oaks, que en sus últimos años funcionó como iglesia, fue vendido en octubre por 7.1 millones de dólares a Heights Investment Fund, según registros del condado de Harris. Organizaciones de preservación, como Arthouse Houston, señalan que los nuevos dueños planean derribar la estructura, lo que ha encendido la alarma entre activistas y vecinos que no quieren perder otro espacio histórico.
Teatro Garden Oaks: ¿qué está pasando?
El teatro Garden Oaks abrió sus puertas en 1947 y durante más de medio siglo operó como cine de barrio, según contó el historiador y guía de sitios históricos de Houston, Mister McKinney, integrante de la junta de Arthouse Houston. En 2008, el edificio dejó de proyectar películas y pasó a ser el hogar de Grace Church, que mantuvo buena parte de la fachada y detalles interiores originales.
Para muchos vecinos, la conservación de esos elementos permitió que el antiguo cine siguiera presente en la vida cotidiana del barrio, incluso después de su transformación en espacio religioso. McKinney subrayó que en Houston y en Texas quedan muy pocos teatros de este tipo, “derribados uno tras otro”, lo que hace que cada inmueble que sobrevive tenga un peso especial.
Casi 80 años de historia y un cambio de manos
Según los documentos del condado de Harris, la iglesia vendió la propiedad en octubre por 7.1 millones de dólares a Heights Investment Fund. Otro reporte menciona a Heights Equity Trust y Sage Equity Partners vinculados a la operación, pero en todos los casos se trata de nuevos desarrolladores privados que ahora controlan el futuro del inmueble.
Arthouse Houston indicó que contactó a los propietarios para presentar una propuesta formal con el fin de preservar el edificio, pero afirmó que hasta ahora no ha recibido respuesta. Esa falta de comunicación ha incrementado la preocupación entre los defensores del patrimonio, que temen que la demolición del teatro Garden Oaks se concrete sin considerar alternativas.
Preservacionistas insisten en que este caso va más allá de un solo edificio: para ellos, habla de la forma en que Houston decide —o no— proteger sus espacios históricos frente al desarrollo inmobiliario.
Recuerdos de cine y un llamado a la comunidad
Durante la manifestación, organizada por Arthouse Houston frente al antiguo teatro Garden Oaks, asistieron residentes de la zona y personas de otras partes del área metropolitana. Según los reportes, unas decenas de houstonianos se congregaron frente al edificio ubicado en North Shepherd con pancartas y mensajes a favor de la preservación.
Ruben Perez, de 52 años, contó que acudía al cine en su adolescencia con su familia para ver funciones matutinas y que le alegró que, al convertirse en iglesia, se mantuviera la infraestructura histórica. Ahora, ante la posibilidad de que el edificio sea demolido, afirmó que el inmueble aún tiene “mucho corazón y mucha base” y que podría seguir en pie “otros 100 años”.
Otros asistentes dijeron que les gustaría que el espacio se transformara en un centro para jóvenes, un lugar de encuentro comunitario o un punto de reunión para artistas y creadores. Para ellos, el valor del teatro Garden Oaks no es solo arquitectónico, sino social y cultural.
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Peticiones, organización y propuestas para el futuro
Arthouse Houston, que surgió a partir del trabajo de Friends of the River Oaks Theatre —grupo que ayudó a salvar de la demolición al histórico River Oaks Theatre—, busca replicar esa experiencia en Garden Oaks. Según señalaron, su objetivo es mostrar a los desarrolladores que existe un respaldo ciudadano amplio para conservar el edificio o, al menos, parte de su estructura.
De acuerdo con la información disponible, el día de la protesta el grupo había reunido cerca de 50 firmas y se propuso llegar a 500. En paralelo, una petición en línea en Change.org creada por Preservation Houston sumaba casi 200 firmas. Ambas iniciativas buscan presionar para que se tome en cuenta la voz de la comunidad en cualquier decisión sobre el destino del inmueble.
Activistas como Dietrich Potts, de 23 años, acudieron desde otros puntos del área —como Katy— tras enterarse de la protesta. Potts dijo que imagina el antiguo teatro Garden Oaks convertido en un espacio para artistas y creativos, un “punto caliente de cultura” al norte del área de The Heights que ayude a fortalecer la vida artística de la ciudad.
La disputa por la memoria urbana en Houston
Preservacionistas señalan que el caso del teatro Garden Oaks se suma a una lista de ejemplos en los que edificios emblemáticos corren el riesgo de desaparecer bajo nuevos desarrollos. “No podemos seguir perdiendo nuestra historia por culpa de los desarrolladores”, dijo McKinney, quien advirtió que muchos residentes se sienten frustrados de tener que mostrar fotos de lo que “alguna vez fue” la ciudad.
Para los defensores del patrimonio, el mensaje a los desarrolladores es claro: escuchar a la comunidad, aprovechar las estructuras existentes e incorporar servicios y comercios sin borrar por completo el pasado. Proponen soluciones como conservar la fachada, integrar el teatro a proyectos de uso mixto o destinar parte del edificio a usos culturales y comunitarios.
Por ahora, no se ha anunciado un calendario de demolición ni detalles de un nuevo proyecto. Lo que sí está claro es que la presión vecinal seguirá. La movilización en torno al teatro Garden Oaks muestra que, en Houston, cada vez más residentes están dispuestos a organizarse para defender los espacios que consideran parte de su identidad colectiva.
Quienes quieran involucrarse pueden seguir el trabajo de Arthouse Houston y las peticiones en línea promovidas por grupos de preservación. El desenlace aún es incierto, pero la comunidad ya dejó claro que no quiere que este capítulo de la historia de la ciudad termine con un lote vacío.