Home Vida & EstiloSalud ¿Por qué dormir debe ser una prioridad en el 2026?

¿Por qué dormir debe ser una prioridad en el 2026?

by Maria Valentina Claros

El sueño es lo primero que sacrificamos cuando la vida se vuelve ajetreada. Largas jornadas laborales, el uso permanente del celular, el estrés y la hiperconectividad han posicionado al descanso a un segundo plano. Para algunos, dormir bien se ha convertido en un gran reto; es por ello que expertos en salud advierten que el sueño no es un lujo, sino una necesidad básica para la supervivencia y el bienestar integral.

Durante décadas, el sueño ha sido uno de los grandes enigmas de la ciencia. Antes se creía que dormir era un estado pasivo en el que el cuerpo simplemente “se apagaba”. Sin embargo, con el desarrollo de tecnologías que permiten medir la actividad eléctrica del cerebro, los investigadores descubrieron que el sueño es en realidad un proceso dinámico y altamente activo. Mientras dormimos, el cerebro puede funcionar con una intensidad similar a la de la vigilia, y el organismo experimenta cambios profundos: se modifican la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria, la temperatura corporal y la producción de hormonas, entre otros procesos esenciales para la salud.

Según el Instituto del Sueño (centro médico especializado que diagnostica, evalúa y trata trastornos del sueño), las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y la supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuye a mejorar nuestro bienestar y la calidad de vida, estimando que, en una media de 8,3 horas, podría encontrarse el punto óptimo de descanso.

“El sueño es tan importante como la alimentación y el ejercicio”, afirma el neurocientífico Matthew Walker, profesor de la Universidad de California en Berkeley y autor del libro Why We Sleep. Según Walker, dormir menos de siete horas por noche debilita el sistema inmunológico, afecta la memoria, reduce la capacidad de aprendizaje y aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares.

Por su parte, la doctora Ana Krieger, especialista en medicina del sueño en NewYork-Presbyterian y Weill Cornell Medicine, advierte que “la privación crónica de sueño tiene un impacto directo en la salud mental, aumentando la ansiedad, la irritabilidad y el riesgo de depresión”. Además, señala que dormir mal de forma constante afecta la toma de decisiones y la calidad de las relaciones interpersonales. 

¿Por qué el sueño es tan importante?
Durante el sueño, el cuerpo y el cerebro realizan procesos esenciales para el equilibrio del organismo. Entre ellos:

  • Reparación de músculos y tejidos
  • Regulación de hormonas relacionadas con el estrés y el apetito
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Consolidación de la memoria y el aprendizaje
  • Regulación de las emociones y el estado de ánimo

Recomendaciones prácticas para dormir mejor
Especialistas coinciden en que pequeños cambios diarios pueden marcar una diferencia significativa en la calidad del descanso:

  • Mantener horarios regulares: acostarse y despertarse a la misma hora todos los días.
  • Evitar pantallas antes de dormir: la luz azul del celular y la televisión inhibe la producción de melatonina.
  • Cuidar el ambiente del dormitorio: un espacio oscuro, silencioso y fresco favorece el sueño profundo.
  • Reducir cafeína y alcohol en la noche: ambas sustancias interfieren con el descanso reparador.
  • Realizar actividades relajantes antes de acostarse: leer, orar o practicar respiración profunda ayuda a desconectar.
  • Cenar ligero: las comidas pesadas dificultan la conciliación del sueño.

 Más allá de las recomendaciones médicas, la discusión en torno al sueño abre una reflexión más profunda sobre la forma en que se organiza el tiempo, se valoran los logros y se mide la productividad. Dormir poco ha sido normalizado como una señal de esfuerzo o compromiso, cuando en realidad puede ser una advertencia silenciosa del cuerpo.

Dormir bien, más que una meta, debería ser una forma de cuidado personal que impacta la salud, las relaciones y la calidad de vida. No se trata de dormir más solo en vacaciones o fines de semana, sino de reconocer el descanso como parte esencial de la salud diaria. Priorizar el sueño en 2026 implica escuchar al cuerpo, replantear hábitos y comprender que descansar no es renunciar al rendimiento, sino una decisión consciente para sostenerlo en el tiempo

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