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HISD pierde miles de alumnos mientras los estudiantes inmigrantes temen a ICE

El endurecimiento de los operativos migratorios bajo la administración Trump ya provocó la salida de casi 4,000 alumnos inmigrantes de Houston ISD, encendiendo alertas sobre el futuro educativo y económico de la ciudad.

by Redacción - La Prensa de Houston
bono escolar HISD 2024. TEA extiende intervención estatal en HISD hasta 2027

En Houston, los estudiantes inmigrantes de HISD dejan las aulas por miedo a ICE y la inscripción cae miles de alumnos, con impacto en el futuro del distrito.

El miedo a ser detenidos por agentes federales está vaciando salones en Houston. En medio de una campaña de deportaciones más agresiva y del fin de las protecciones en escuelas, los estudiantes inmigrantes de Houston ISD (HISD) están dejando de asistir a clases por temor a encontrarse con agentes de inmigración en el camino o dentro de los planteles, según defensores, educadores y especialistas en políticas públicas.

Los datos internos del distrito muestran que la matrícula de alumnos inmigrantes cayó 22 % en el ciclo escolar actual, la primera baja de este grupo desde la pandemia de COVID-19. En términos absolutos, HISD perdió casi 4,000 estudiantes inmigrantes en un solo año, mientras que la matrícula total del distrito se redujo en alrededor de 8,000 alumnos.

Detrás de esas cifras hay casos de jóvenes de último año de preparatoria detenidos junto con sus padres por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y trasladados a centros de detención fuera de Houston. Sus ausencias han detonado protestas estudiantiles y se han convertido en símbolo del impacto directo de las redadas en las escuelas de la ciudad.

Cómo cambiaron las reglas para las escuelas

El mismo día que asumió el cargo, el presidente Donald Trump firmó órdenes ejecutivas que cambiaron el enfoque migratorio del país y priorizaron la detención y deportación. Su administración también eliminó una política que limitaba las operaciones de ICE en áreas consideradas “protegidas”, como escuelas, iglesias y hospitales.

Meses después, el Congreso aprobó el llamado “Big Beautiful Bill”, la pieza legislativa insignia de Trump, que inyectó decenas de miles de millones de dólares a la maquinaria de control migratorio. Desde entonces, Harris y los condados vecinos se han convertido en un punto crítico de actividad de ICE, con operativos periódicos que, según los comunicados oficiales, se enfocan en “criminales peligrosos”, aunque sin detallar casos específicos.

Al mismo tiempo, las llamadas de oficiales del Departamento de Policía de Houston a ICE se han disparado desde 2025. De acuerdo con los datos disponibles, una de cada cuatro termina con una persona arrestada por agentes federales. Organizaciones comunitarias advierten que, en la práctica, no solo se persigue a “lo peor de lo peor”, sino también a madres, padres y otros familiares con menos o ningún antecedente penal.

Especialistas en educación describen un efecto paralizante en los planteles: alumnos indocumentados y familias de estatus mixto dejan de ver las escuelas como espacios seguros, y el temor a encontrarse con agentes migratorios se extiende incluso a quienes cuentan con algún tipo de estatus legal.


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HISD y los estudiantes inmigrantes

En los años posteriores al COVID-19, HISD vivió un fenómeno doble: la matrícula total del distrito bajaba, pero el número de alumnos nacidos fuera de Estados Unidos iba al alza. La población inmigrante alcanzó su punto máximo en 2024-25, con más de 17,500 estudiantes.

Este ciclo, sin embargo, la tendencia se revirtió. La inscripción de los estudiantes inmigrantes se desplomó casi 4,000 alumnos, mientras que el distrito perdió unos 8,300 estudiantes en total. Las pérdidas pegaron con más fuerza en la población hispana y latina: su matrícula cayó 6 % en 2025-26, una disminución casi el doble de pronunciada que la del resto de los grupos raciales y étnicos.

Las consecuencias no son solo humanas, sino también financieras. HISD recibe al menos 6,160 dólares en fondos estatales por cada estudiante inscrito. De acuerdo con las cifras reportadas, la pérdida de 8,300 alumnos podría costarle al distrito alrededor de 51 millones de dólares este año escolar, presionando aún más un presupuesto ya estirado.

En presentaciones públicas, la dirección del distrito ha atribuido buena parte de esta caída en la matrícula al aumento de las acciones de control migratorio y ha advertido que, si la tendencia continúa, HISD se verá obligado a recortar personal y recursos en los próximos años.

Lo que viven las familias en Houston

Mientras se habla de porcentajes en informes oficiales, la realidad se siente en las casas, los pasillos escolares y las canchas deportivas. En escuelas como Sam Houston Math, Science and Technology Center, en el vecindario Northside, la detención de estudiantes ha intensificado el temor entre sus compañeros.

Alumnado de último año con residencia legal reconoce que teme perder más amigos si ICE detiene a más jóvenes. Varios compañeros sin papeles han dejado la escuela por miedo, según relatan estudiantes y docentes. Otros han tenido que entrar al mercado laboral antes de tiempo para compensar la ausencia de un padre o madre deportados.

Ese patrón también es evidente para personal escolar y consejeros especializados que trabajan con los estudiantes inmigrantes. Reportan que, tras una deportación en la familia, muchos jóvenes reordenan sus prioridades: abandonan la escuela, reducen sus metas educativas o se resignan a empleos informales y con menor protección.

Según estos profesionales, la sensación de que la escuela dejó de ser un lugar seguro empuja a las familias fuera de los sistemas formales de apoyo educativo, con consecuencias que podrían sentirse durante décadas.

Impactos a largo plazo para Houston

Las ausencias no solo afectan a quienes faltan. La investigación académica consultada por expertos indica que el ausentismo crónico, un problema que se disparó desde la pandemia, puede provocar rezago académico, peores resultados de salud y mayores tasas de deserción. También altera el ritmo del salón de clase, porque el profesorado debe retroceder contenido para quienes se pierden días completos, ralentizando el aprendizaje de todo el grupo.

Especialistas en políticas públicas señalan que al cortar el acceso a la educación de los estudiantes inmigrantes y de otras minorías, el estado está construyendo una “subclase permanente” de personas sin títulos, sin credenciales laborales y con pocas opciones en el mercado de trabajo. Estudios mencionados por estos expertos apuntan a que el aumento del control migratorio puede dañar las economías locales, incrementar las ejecuciones hipotecarias y tener poco o ningún efecto en las tasas de criminalidad.

Al mismo tiempo, las tendencias en las matrículas escolares reflejan posibles cambios demográficos: Texas ya vio desacelerar su crecimiento poblacional en 2025, y analistas advierten que Houston podría estancarse o incluso perder población en los próximos años. En el caso de HISD, los efectos ya se sienten: el distrito movió el año pasado a toda la comunidad estudiantil de Las Américas Newcomer School —una escuela en Gulfton diseñada para recién llegados— al plantel contiguo de Jane Long Academy debido a la caída de inscripciones. Esta semana, los equipos deportivos de Sam Houston bajaron a la división 5A, también por la reducción de estudiantes.

Qué sigue para las escuelas y los estudiantes

Mientras ICE sostiene que sus operativos se apegan a la ley y que las personas detenidas reciben el debido proceso antes de una orden de deportación, educadores y organizaciones de defensa insisten en que los distritos escolares deben redoblar esfuerzos para proteger a los estudiantes inmigrantes y sus familias.

Entre las medidas que recomiendan se encuentran crear climas escolares donde madres, padres y cuidadores se sientan seguros para participar, flexibilizar quién puede acudir a juntas o firmar documentos y permitir que familiares sustitutos se involucren cuando un adulto teme exponerse.

En varias escuelas de Houston, estudiantes y líderes locales se han organizado para protestar frente a los planteles, exigir la liberación de compañeros detenidos y pedir que puedan regresar para graduarse con su generación. El personal docente subraya que, al menos, estas acciones han enseñado a las y los jóvenes que tienen voz y pueden usarla para defender sus derechos.

Mientras tanto, el futuro de Houston se juega en un aula que se vacía: lo que ocurra con los estudiantes inmigrantes hoy definirá la fuerza laboral, la economía y la vida comunitaria de la ciudad en las próximas décadas.


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