A los 75 años murió este sábado 21 de febrero Willie Colón, una de las figuras más influyentes en la historia de la salsa y un referente central de la identidad latina en Estados Unidos. El deceso ocurrió en Lawrence Hospital, ubicado en Bronxville, en el área metropolitana de Nueva York, donde el músico había sido internado días antes por complicaciones cardíacas y respiratorias, según informó su familia.
La confirmación oficial fue difundida a través del perfil del artista en Facebook. En el mensaje, sus familiares expresaron: “Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos queridos que creó, los cuales vivirán por siempre”.
Nacido el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, Colón creció en un contexto marcado por la migración puertorriqueña, la vida urbana y la influencia constante de la música caribeña. Desde temprana edad encarnó la experiencia “nuyorican”, identidad que atravesó su obra y lo consolidó como una voz cultural para generaciones de latinos en Estados Unidos. Inició su formación musical con la trompeta, aunque más adelante adoptó el trombón, instrumento que se convertiría en su sello distintivo a lo largo de toda su carrera.

Durante más de cuatro décadas, Colón desarrolló una trayectoria como trombonista, arreglista, productor, compositor y director de orquesta. Es reconocido como uno de los pioneros de la salsa urbana, habiendo inmortalizado con su sonido y producción clásicos del género como «Idilio», «Gitana», «El Gran Varón», «Oh, Qué Será», «Amor Verdadero», «Pedro Navaja», «Juanito Alimaña» y «La Murga». Su obra se caracterizó por una búsqueda constante de nuevas fusiones, ampliando los límites de la salsa sin perder su anclaje en las raíces caribeñas y la experiencia migrante.
Asimismo, su carrera estuvo marcada por colaboraciones fundamentales con figuras históricas del movimiento salsero como Héctor Lavoe, Rubén Blades, Celia Cruz e Ismael Miranda. En términos de cifras, según Fania Records, Colón vendió más de 30 millones de discos a nivel mundial. Además, acumuló más de 40 producciones discográficas, obtuvo al menos 15 discos de oro y cinco de platino, y recibió 11 nominaciones a los premios Grammy en la categoría tropical.
Paralelamente a su trayectoria musical, Colón incursionó en el cine y la televisión, participando en producciones estadounidenses y latinoamericanas que ampliaron su proyección pública más allá de los escenarios y reforzaron su presencia como figura cultural. Entre ellas se encuentran Vigilante (1982), The Last Fight (1983), Salsa (1988) e It Could Happen to You (1994).
Willie Colón deja una huella perdurable en la historia de la música latina y en la memoria colectiva de la comunidad hispana. Le acompañan en su despedida su esposa, Julia Colón Craig, con quien compartió más de 35 años de vida en común, y sus cuatro hijos: William, Alejandro, Adam y Patrick. Su música continuará vigente como testimonio cultural y artístico para las generaciones presentes y futuras.