Uno de los ingredientes principales de muchos platillos que comemos en casa o en restaurantes se ha encarecido de manera considerable recientemente. El precio del tomate fresco se ha disparado notoriamente, esto como consecuencia de los aranceles impuestos por Donald Trump, al aumento de los costos energéticos provocado por la guerra en Irán y a las interrupciones en el suministro relacionadas con las condiciones climáticas, dice en un reporte CNBC.
El precio minorista promedio de los tomates cultivados al aire libre subió a cerca de 2.26 dólares por libra en marzo, el nivel más alto en más de ocho años, según datos recopilados por la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos.
Tan solo en el mes de marzo los consumidores vieron cómo el precio del tomate fresco se alzaba un 15%, a pesar de que en febrero se había aumentado un 6%.
La tasa de inflación mensual de los tomates en marzo fue la más alta de cualquier bien o servicio de consumo, a excepción de los productos energéticos básicos como la gasolina y el gasóleo, cuyos precios han subido drásticamente debido a una interrupción en el suministro de petróleo vinculada al conflicto en curso en Oriente Medio.
Si sumamos los porcentajes en que ha subido el tomate, llegamos a la conclusión de que en el último año el tomate ha subido un 23%. Se espera que no haya una baja en los precios de este producto básico en la cocina.
Como dato adicional, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos afirma que los tomates se encuentran entre las hortalizas más consumidas por los estadounidenses, solo superados por las papas.
Desde el punto de vista botánico, los tomates son frutas; sin embargo, en fuentes de datos como el Índice de Precios al Consumidor (IPC), se clasifican como vegetales.
Además, el tomate que se consume en Estados Unidos se importa en su mayor parte desde otros países, y con los aranceles en vigor el precio no se puede reducir.
Y es que, si se analizan las importaciones de productos frescos procedentes de otros países, los tomates suelen ocupar el primer o el segundo lugar, detrás de los aguacates.
Si lo ponemos en números, este país importa el 70% del suministro de tomate y México se convierte en el proveedor más importante con el 90% del tomate que viene de fuera. La administración de Trump ha impuesto el 17% de arancel desde el pasado mes de julio.
Es común escuchar quejas entre los consumidores sobre el precio de este producto y afirman que igualmente hay un alza en las latas de tomate, lo que hace más difícil que puedan consumirlo. Aquí en Estados Unidos, Florida y California producen tomate, pero no es suficiente para dar abasto a la demanda.