La tragedia que acechó a Venezuela con dos terremotos ha dejado una estela de muerte y desolación; desde aquí podemos ver la destrucción de las diferentes regiones de ese país. Aquí en nuestra área, a miles de millas de distancia, esos tristes hechos se resienten, especialmente por la nutrida comunidad venezolana que reside en Houston y sus alrededores.
La angustia se ha apoderado de personas que conocemos y que desde aquí viven esta catástrofe, unos con la desesperación de no saber de sus seres queridos. Al momento que escribo este editorial, varias personas que conozco habían publicado en sus redes que tienen familiares desaparecidos.
Otros han logrado comunicarse con sus seres queridos, pero solo para darse cuenta de la situación en que están, muchos durmiendo en la calle por miedo a entrar a las estructuras que están dañadas o por temor a las réplicas de los temblores. Sufren desde la distancia y, a pesar de que Venezuela ha tenido tiempos difíciles, dicen que esta es quizás la más dura de enfrentar.
Entre el dolor y la aflicción, la diáspora venezolana en todo Estados Unidos ha salido para ayudar a su gente que vive este difícil momento.
Aquí en la región de Houston hemos visto cómo los venezolanos se unieron inmediatamente, logrando montar diversos centros de acopio con la finalidad de recolectar insumos básicos para que sean enviados hasta Venezuela lo más pronto posible.
En los pasados años he tenido la oportunidad de cubrir diversas historias relacionadas con esta comunidad y claramente se ve lo unidos que son y cómo se apoyan entre sí. Esta ocasión no ha sido la excepción; inmediatas, cientos de personas tomaron el liderazgo para organizarse y todos han puesto lo que tienen a la mano para colaborar.
Además, otros latinos se han unido a ellos en solidaridad para que esta ayuda que se junta aquí llegue a las manos de aquellos que la necesitan.
Por mi experiencia, voy a hablar de que en Houston la comunidad no escatima en ayuda; en desastres naturales que han acontecido aquí mismo, la solidaridad se ha hecho sentir y la unidad es una pieza clave. En el dolor y la desesperación, el tener una mano de ayuda cambia completamente la situación; se siente esa esperanza y estoy seguro de que los venezolanos sienten ese apoyo en estos momentos. Así como varios países han mandado su ayuda, aquí en Houston la gente también hace lo suyo y pone todo de su parte para lograr esa meta de ayudar a los damnificados, los que necesitan más que se les tienda la ayuda.
Por eso, desde nuestra trinchera, hacemos el llamado a que nos unamos con nuestros hermanos venezolanos y que aportemos nuestro granito de arena. Por más pequeña que sea nuestra aportación, les aseguro que es una muy importante y que, sumada a la de los demás, ayudará a que en estos momentos y en los próximos días que vienen, sea de extrema ayuda para los venezolanos afectados.
Hoy por ellos, mañana quizás por nosotros; nunca sabemos a dónde nos llevará la vida y podríamos un día necesitar de esa mano amiga. Hay que unirse a los venezolanos, hay que dar y hay que ayudar. La unión hace la fuerza, frase que nunca será trillada porque es la pura verdad.