Nueva York.- La imposición de una condena a cadena perpetua contra Ismael «El Mayo» Zambada García en una corte federal marca el hito más reciente en la prolongada persecución judicial de Estados Unidos contra las cúpulas del narcotráfico mexicano.
El histórico cofundador del Cártel de Sinaloa, de 76 años de edad, escuchó el dictamen del juez Brian Cogan tras declararse culpable de múltiples cargos relacionados con el tráfico masivo de cocaína, heroína, metanfetaminas y fentanilo.
Además de la reclusión de por vida, el tribunal ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares en activos vinculados a sus actividades ilícitas. Durante la audiencia final, el capo leyó un texto manuscrito en el que pidió perdón a las víctimas de la violencia generada por el crimen organizado, instó a las nuevas generaciones a alejarse de la delincuencia y reconoció la inutilidad del derramamiento de sangre en México.
El fallo consolida el desenlace de una travesía judicial iniciada a finales de julio de 2024, cuando Zambada fue trasladado en circunstancias complejas y polémicas hacia suelo estadounidense tras ser presuntamente secuestrado y entregado por Joaquín Guzmán López, hijo de su antiguo socio Joaquín «El Chapo» Guzmán.
Aquel episodio desencadenó una fractura interna y una sangrienta disputa violenta entre facciones rivales dentro del Cártel de Sinaloa que alteró drásticamente el mapa de la seguridad en el noroeste de México. Con su encarcelamiento definitivo, el veterano narcotraficante, quien evadió a las autoridades durante más de cuatro décadas sin haber pisado una prisión previamente en territorio mexicano, se suma a la nutrida lista de liderazgos del crimen organizado que concluyen sus días dentro del sistema penitenciario norteamericano.
El encarcelamiento de Zambada ocurre en un momento en que el número de capos y operadores de alto perfil que purgan penas o enfrentan procesos judiciales severos en Estados Unidos alcanza niveles históricos. Actualmente, más de cuatro docenas de prominentes jefes de cárteles mexicanos se encuentran tras las rejas en penitenciarías estadounidenses. Entre los casos emblemáticos destaca Joaquín «El Chapo» Guzmán, quien cumple cadena perpetua en el penal de máxima seguridad ADX Florence en Colorado.
A él se suman figuras históricas como Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara, y Vicente Carrillo Fuentes, exlíder del Cártel de Juárez, además de líderes de escisiones violentas como Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, exjefes del grupo criminal Los Zetas.
El contingente de capos en prisiones estadounidenses incluye también a veteranos de guerras criminales pasadas como Benjamín Arellano Félix, del Cártel de Tijuana; Edgar Valdés Villarreal, alias «La Barbie»; Dámaso López Núñez, «El Licenciado»; Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo; y Abigael González Valencia, «El Cuini», operador financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Las recientes oleadas de extradiciones y traslados masivos han llevado también a decenas de mandos medios, jefes de plaza y responsables de laboratorios clandestinos de fentanilo ante jueces federales. La justicia estadounidense reafirma así su estrategia integral de desmantelar de forma definitiva la estructura financiera y de mando operativo de los grupos delictivos más poderosos de México.