Fue el 14 de junio cuando el balón mundialista rodó por primera vez en la historia en un estadio de Houston. Era el primero de siete juegos a los cuales calificó nuestra ciudad al ser elegida sede del Mundial de la FIFA del 2026. Tras un largo y laborioso trabajo de un equipo de dedicados líderes, se logró conseguir que la propuesta de albergar este torneo en nuestra urbe fuera tomada en cuenta y elegida entre docenas que fueron enviadas a la FIFA.
Luego de 21 días de emocionantes momentos, el 4 de julio se realizó lo que sería el séptimo juego en el Estadio de Houston.
Con esto se culminan más de ocho años de dedicación de parte del comité organizador local, quienes esperaban con ansia todo lo que sucedió durante estas semanas.
Y es que no fue solo comenzar a pensar en lo que sería la propuesta; todo implicó mucho más trabajo. Hoy que volvemos atrás y vemos fotos que muchos de los organizadores han compartido desde los primeros días, podemos ver rostros más jóvenes que y que tenían en su cara el entusiasmo que le pusieron durante todo este tiempo.
Vemos a personas que dejaron el plano terrenal, como Sylvester Turner, quien fuera el alcalde de Houston durante los inicios de esta aventura.
La infraestructura de la ciudad es totalmente diferente; se ve un crecimiento exponencial, convirtiendo a esta sede en una de las más visitadas y de las que los turistas se llevaron una gran impresión.
Cada uno de los juegos fue indicador de que la sede organizadora hizo un trabajo impecable, aunque uno que otro error se fue corrigiendo.
Vimos unidas a las agencias policiacas de todos los niveles, desde la policía de Houston hasta el FBI, sin dejar de lado a la oficina del alguacil del condado Harris, todos unidos con el fin de salvaguardar a las personas que asistieron a los juegos o que estaban aquí con el motivo del torneo.
Las calles se tiñeron de colores con las marchas de miles de fanáticos, como los de Países Bajos que pintaron las avenidas de color naranja, o los fanáticos de Suecia que mezclaron el amarillo y azul con cada milla que recorrían hacia el estadio. Brasil, Uzbekistán y otras selecciones que jugaron en nuestro campo también trajeron sus más fieles seguidores.
Vimos jugadores de primera línea y renombre internacional pisar nuestra ciudad y meter goles. Houston, mostrando su diversidad cultural, abrazó a todos los que llegaron y a los que decidimos salir para ver un partido.
El Estadio de Houston, aunque ahora regresa poco a poco a ser el NRG Stadium, se convirtió en un escenario de talla mundial del cual todos los houstonianos nos sentimos orgullosos. Todo estuvo en orden tal y como se imaginaron los organizadores. De primera mano hemos visto el trabajo realizado y el énfasis que se ha puesto en este evento que esperemos se repita, pero estamos seguros de que no regresará en un buen tiempo; espero que no pasen 32 años.
Podemos decir que Houston cumplió su meta, que Houston no nos quedó mal, que Houston se puso a la altura de cualquier sede mundialista y que eso quedará marcado en el recuerdo de sus residentes y de los visitantes para siempre. Gracias, Houston, por regalarnos un pedazo de la historia en el fútbol, gracias por ser una tremenda sede para los partidos. Ahora a seguirnos divirtiendo en el Fan Fest.