Por Claudy Morales – Periodista e Influencer
Las grandes ciudades se construyen con el trabajo, la cultura y las historias de quienes llegan para hacer de ellas un hogar. Houston, una de las urbes más diversas de Estados Unidos, acaba de dar un paso importante al reconocer oficialmente el aporte de la comunidad venezolana con la proclamación de la Semana de la Herencia Venezolano-Americana, una designación que convertirá la primera semana de julio de cada año en un espacio para honrar las contribuciones de los venezolanos a la ciudad.
La proclamación fue emitida por el alcalde John Whitmire y presentada durante una ceremonia con la participación de la concejal Alejandra Salinas, autoridades locales, líderes comunitarios y representantes de distintas organizaciones venezolanas. Más allá del carácter protocolar del acto, el documento deja constancia de una realidad que muchos hemos visto crecer con el paso de los años: Houston se ha convertido en uno de los principales hogares de la diáspora venezolana en Estados Unidos.
El texto de la proclamación destaca que la comunidad venezolana en Houston es una de las más grandes, resilientes y dinámicas del país. Reconoce también su aporte en áreas como el emprendimiento, la educación, la medicina, las artes, la gastronomía, los negocios, el deporte y el servicio comunitario, elementos que enriquecen el tejido social de una ciudad que ha hecho de la diversidad una de sus mayores fortalezas.
La ceremonia estuvo marcada por un ambiente de respeto y emotividad. Antes del acto oficial se realizó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la reciente tragedia ocurrida en Venezuela, razón por la cual los organizadores decidieron mantener un formato solemne, dejando para futuras ediciones las celebraciones culturales y gastronómicas que ya comienzan a proyectarse para 2027.
Durante el evento también fueron reconocidos venezolanos cuya trayectoria ha dejado huella dentro y fuera de nuestra comunidad. Entre ellos, Diana Mendt, presidenta de Acción Social Venezuela, por su incansable labor humanitaria; Lorena Salas, directora de El Venezolano Houston, por su trabajo en favor de la comunicación comunitaria; y César Castro, médico veterinario y ganadero, ampliamente reconocido por sus múltiples premios obtenidos en el Houston Livestock Show and Rodeo. Asimismo, otros venezolanos fueron homenajeados por sus aportes, aunque no pudieron estar presentes durante la ceremonia.
Uno de los anuncios más importantes de la jornada fue el impulso institucional del Venezuelan American Center, una organización creada para preservar la identidad cultural venezolana, fortalecer los vínculos entre generaciones y desarrollar proyectos educativos, sociales y comunitarios que permitan seguir construyendo puentes entre Venezuela y Houston.
Más allá de una fecha en el calendario, esta proclamación representa un reconocimiento oficial al esfuerzo de miles de venezolanos que, en distintos momentos y por diferentes circunstancias, llegaron a esta ciudad con la determinación de empezar de nuevo. Muchos trajeron consigo títulos profesionales, otros emprendieron desde cero y otros encontraron en el voluntariado una forma de servir. Todos, de una u otra manera, han contribuido al crecimiento de Houston.
Las proclamaciones no cambian la historia por sí solas, pero sí ayudan a contarla. Son una forma de reconocer públicamente que una comunidad ha dejado una huella suficiente para formar parte de la memoria institucional de una ciudad.
Para quienes nacimos en Venezuela y hoy llamamos hogar a Houston, este reconocimiento representa mucho más que una fecha en el calendario. Es una muestra de que el trabajo, el emprendimiento, el servicio y el compromiso con la comunidad también construyen ciudad y terminan siendo parte de su historia.
La proclamación de la Semana de la Herencia Venezolano-Americana deja un precedente importante. No solo reconoce el camino recorrido por quienes abrieron puertas antes que nosotros, sino que también invita a las nuevas generaciones a mantener vivas sus raíces mientras continúan aportando al desarrollo de Houston, una ciudad que sigue demostrando que su mayor fortaleza está en la diversidad de quienes la llaman hogar.









