Estamos a solo semanas de que sean las elecciones de medio término en Estados Unidos y ya se intensifica la lucha entre partidos y candidatos. Este mes de noviembre hay mucho en juego para ambos partidos, pero sobre todo para la comunidad que busca un cambio y otros prefieren votar para que todo continúe como está. La votación temprana da inicio en Texas el 19 de octubre.
Mientras muchos apoyan las políticas del presidente Donald Trump y su manejo de la economía, inmigración y seguridad, otros hablan de lo desastrosos que han sido estos pasados dos años.
En el 2024, millones votaron pensando que saldríamos de una mala racha en la economía, que a decir verdad sí venía afectando nuestros bolsillos y había una inflación de la que muchos nos quejábamos. Por eso decir que se mejoraría todo se convirtió en una frase repetida de Trump en los mítines políticos y se le dio el voto de confianza.
Sin embargo, con decisiones drásticas y quizás no pensadas, o pensadas en beneficiar a un cierto sector, hemos visto cómo el costo de la vida básica se ha ido a las nubes.
Para empezar, la queja principal que todos tenemos, incluso sin importar el partido por el que voten, es los costos del combustible y lo poco que se ha hecho para resolverlo.
Al contrario, en palabras de Trump, es un costo que debemos pagar por la guerra contra Irán para la seguridad. Aunque esas palabras no son suficientes para que bajen los precios o para disminuir el descontento de la población que ha visto los tanques de sus vehículos llenarse con mucho más dinero, y con esto viene también el costo de todas las demás cosas.
No olvidemos los aranceles que se han impuesto a diversos países en varios productos que muchos pensaron que no afectaría sus carteras y ha sido todo lo contrario. Hemos pagado más por frutas y verduras, por materiales de construcción, materiales como el aluminio o acero y por partes para los automóviles, y con todo esto aumenta el costo de todo.
Incluso el tema migratorio también ha llegado a afectar la economía; la falta de mano de obra hace que los costos de construcción sean más altos y que los proyectos se alarguen mucho más del tiempo previsto, obviamente aumentando los costos.
Hace dos años nos preguntamos si estaba mejor económicamente que cuando Trump estuvo en su primer término de presidente, y la respuesta era no. Todos queríamos precios más accesibles en las necesidades básicas. Hoy estamos a dos años y la respuesta sigue siendo no. Porque no estamos mejor económicamente; al contrario, hay familias batallando para sobrevivir y al parecer la cosa no va a mejorar.
Para muchos, la esperanza se centra en las casillas electorales este 3 de noviembre, donde se intensificará la lucha de los republicanos por mantener el poder y de los demócratas por recuperar el liderazgo.
Aquí el pueblo es el afectado al final del día y por eso siempre recomendamos que quienes cumplan con los requisitos para votar, asistan a las urnas para hacer escuchar su voz. Hágase usted mismo la pregunta de si está mejor que antes y si quiere un cambio y entonces haga lo que le corresponde como ciudadano de este país y vote por quien usted considere le dará un mejor futuro con mejores oportunidades de vida.
¿Usted qué opina?