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Fue peor el remedio que la enfermedad

En el Consejo de la ciudad de Houston se debatió el futuro de la ordenanza que protegía de cierta manera a personas sin documentos al momento de ser detenidas por infracciones de tránsito; las nuevas decisiones parecen ser menos favorables que las anteriores.

by Domingo Banda
Sesiones públicas en Houston ahora en horario vespertino

La falta de claridad del alcalde de Houston, John Whitmire, sobre la colaboración  del Departamento de Policía de Houston con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no ha pasado desapercibida desde el año pasado. Entre cuestionamientos y protestas durante meses, al fin se había logrado que se publicaran récords y que se hablara de la manera en que los policías locales reaccionaban al momento de detener a personas sin documentos migratorios.  Incluso se pusieron varias normativas para que se siguieran, como la tan mencionada espera de treinta minutos. 

Esta era que si un policía realizaba una parada de tránsito y si la persona tenía una orden administrativa de parte de las autoridades migratorias, estos detendrían a la persona un máximo de treinta minutos para darle tiempo a ICE de llegar a detenerlos. 

Esa fue por lo menos la manera en que desde la alcaldía se reconocía la manera en que se trabajaban o trabajan los policías de Houston con el gobierno federal. 

Hasta allí parecía que había quedado todo. Este anuncio no logró detener el miedo de la gente a tener encuentros con los policías; la angustia seguía en las calles, pero la gente siguió adelante en su vida diaria, asustados como lo han estado desde que comenzaron las redadas masivas, pero no hay más que seguir adelante. 

Hace unas semanas, tres miembros del Consejo de Houston presentaron una propuesta para que se convirtiera en ley local y que restringía la cooperación del HPD con ICE de una manera más formal, aunque cabe mencionar que no la prohibía, sino que asentaba diferentes parámetros.

Definitivamente, la esperanza de la comunidad inmigrante que conduce en la ciudad de Houston volvió, porque esa propuesta era alguna manera que daría la oportunidad de manejar por las calles con un poco de tranquilidad.  

El día de la votación, esta fue aprobada, convirtiéndose en una nueva ordenanza de la ciudad, y la celebración entre líderes comunitarios y la gente fue notoria. Sin embargo, el gusto duró muy poco y ese rayo de luz de esperanza se desvaneció  enseguida cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, amenazó con retirar fondos estatales a la ciudad, dinero que sería utilizado para la seguridad pública.  

Inmediatamente, Whitmire cambió su posición y comenzó a buscar cómo eliminar esa ordenanza, arrastrando con ello la confianza de la gente y generando caos y miedo una vez más. 

Con la presión del gobernador, Whitmire realizó una junta extraordinaria para revertir la ordenanza a pesar de la oposición de miles en la ciudad.  Al final de cuentas, logró presentar una versión modificada de esa ordenanza y logró que se votara a favor. Esto para que el gobernador le diera el dinero prometido al momento que habían firmado un acuerdo el año pasado donde se comprometían a colaborar con ICE. 

Según los concejales que votaron en contra, la nueva versión de la ordenanza deja muchos cabos sueltos, siendo uno de ellos el que permite a los policías detener a una persona por el tiempo que ellos consideren justo para que llegue ICE; eso sí, solo las personas con órdenes, pero eso no garantiza que cualquier persona sin documentos no sea reportada.    

Entonces ya no serán los treinta minutos; ahora puede ser más tiempo, porque esta ordenanza lo permite. Es por eso que, como dice el dicho popular, “fue peor el remedio que la enfermedad”. 

¿Usted qué opina?

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