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Bush Intercontinental aun enfrenta largas filas de seguridad en medio del cierre federal

El aeropuerto más grande de Houston registra esperas de hasta cuatro horas mientras crecen las ausencias entre trabajadores de TSA. La presión coincide con una semana de alto movimiento por eventos, turismo y viajes de temporada en la ciudad.

George Bush Intercontinental Airport se ha convertido en uno de los puntos más visibles del impacto del cierre parcial del gobierno federal sobre los viajes aéreos en Estados Unidos. En Houston, pasajeros han enfrentado advertencias de hasta cuatro horas para pasar los filtros de seguridad, en medio de una reducción marcada de personal de la Transportation Security Administration (TSA).

El problema no se limita a una fila larga. En Bush, las ausencias entre empleados de TSA han estado muy por encima del promedio nacional y se combinan con la operación de uno de los aeropuertos con mayor tráfico del país. Esa mezcla ha comprimido la capacidad de respuesta en un momento de alta demanda.

Bush y Hobby reportan ausencias por encima del promedio nacional

De acuerdo con datos sindicales y del sistema aeroportuario, el martes faltó al trabajo el 11% del personal de TSA a nivel nacional. En Bush Intercontinental, esa cifra se acercó al 40%. En Hobby fue todavía mayor, con 43%.

El promedio de ausencias en Houston se ha movido entre 35% y 40%, una diferencia que explica parte de las demoras en los puntos de revisión. En ambos aeropuertos el efecto es visible, pero Bush resiente más cada ausencia por la escala de su operación diaria.

A esa presión se suma el hecho de que muchos trabajadores de TSA siguen presentando dificultades económicas derivadas del cierre. Representantes laborales también han señalado que el sistema arrastra desgaste desde interrupciones anteriores y que el alza en gastos cotidianos ha afectado la asistencia en varios aeropuertos.

El tamaño de Bush amplifica cada retraso en los filtros

Bush Intercontinental no opera como un aeropuerto promedio. En 2024 movió más de 48.4 millones de pasajeros, frente a los 14.6 millones de Hobby. También funciona como uno de los principales centros de conexión de United Airlines, que concentró 34.8 millones de los pasajeros que pasaron por esa terminal el año pasado.

Ese volumen cambia por completo el efecto de una falta de personal. Según autoridades aeroportuarias, Bush suele operar 37 carriles de revisión de TSA. En este momento solo está funcionando entre un tercio y la mitad de esa capacidad.

La estructura del aeropuerto también influye. Bush no solo atiende viajeros que salen de Houston, sino una gran cantidad de pasajeros en conexión. Cuando el número de filtros abiertos cae al mismo tiempo que el flujo de usuarios se mantiene alto, la espera empieza a crecer por bloques y termina afectando varias terminales a la vez.

Representantes sindicales han advertido además que el sistema ya podía venir corto de personal antes del cierre. Según esos reportes, no ha habido contrataciones de nuevos trabajadores de TSA a nivel nacional en cerca de un año.


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Marzo cargó a Houston con más vuelos, más eventos y más presión

El mes ya venía pesado para el calendario de viajes en Houston. A los desplazamientos por spring break se sumaron varios eventos de gran escala que atrajeron visitantes desde otras ciudades y otros países.

Entre ellos estuvieron juegos del World Baseball Classic, la conferencia energética CERAWeek y el Houston Livestock Show and Rodeo, que reportó una asistencia de 2.6 millones de personas durante tres semanas. Esta misma semana, además, Houston recibe dos partidos del Sweet 16 del torneo de la NCAA.

La combinación entre calendario turístico, agenda deportiva y tráfico corporativo ha empujado la ocupación hotelera y las reservaciones a niveles inéditos para un mes de marzo en la ciudad, de acuerdo con datos compartidos por la alcaldía.

Ese repunte no necesariamente explica por sí solo las demoras en seguridad, pero sí aumenta el número de pasajeros entrando a terminales en una semana en la que Bush opera con menos filtros y menos personal disponible.

Las filas mejoraron el miércoles, pero el jueves siguieron las demoras

Durante el miércoles se observó una ligera mejora. El tiempo para cruzar seguridad bajó a menos de dos horas en algunos momentos del día, después de jornadas en las que las alertas habían marcado hasta cuatro horas.

La mejoría, sin embargo, no se sostuvo del todo. La mañana del jueves las estimaciones volvieron a reflejar esperas extensas: 150 minutos en la Terminal A y 240 minutos en la Terminal E. En ese momento no aparecían abiertos otros puntos de revisión dentro del aeropuerto.

El cuadro que deja la semana es claro para Houston: Bush sigue operando con presión extraordinaria sobre seguridad, en una ciudad con alto movimiento aéreo y una agenda que mantiene el flujo de viajeros elevado. Mientras no cambie el panorama laboral en TSA, los retrasos en Bush Intercontinental seguirán marcando la experiencia de salida para miles de pasajeros.


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