Perú.- Un sismo de magnitud 5.1 sacudió con fuerza la región central, dejando un saldo trágico de seis personas fallecidas, al menos 32 heridos y alrededor de 350 damnificados. El movimiento telúrico, que se registró a las 21:24 horas locales del pasado sábado 18 de julio, tuvo su epicentro ubicado a 7 kilómetros al sur de la provincia de Chupaca, en el departamento de Junín, alcanzando una profundidad de 24 kilómetros, según los datos validados por el Instituto Geofísico del Perú (IGP).
A pesar de no tratarse de un sismo de magnitud extrema en la escala sísmica, su escasa profundidad y la alta vulnerabilidad de las viviendas tradicionales de la zona rural, construidas principalmente de adobe, tapial y quincha, detonaron el colapso inmediato de numerosas estructuras.
El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) informó en su evaluación preliminar que al menos 48 viviendas quedaron completamente destruidas y más de 250 sufrieron daños severos en sus cimientos y fachadas. La mayor devastación se concentró en localidades andinas como Chongos Bajo y Pumpuya, donde las autoridades sanitarias confirmaron que la mayoría de los decesos y lesiones graves fueron provocados por el desprendimiento sorpresivo de pesados muros de barro y techos sobre los residentes.
El sismo también causó graves estragos en la infraestructura pública y los servicios básicos de la región. Tres hospitales locales reportaron fisuras estructurales importantes en sus instalaciones, lo que obligó a evacuar preventivamente a pacientes hacia áreas seguras.
Asimismo, múltiples distritos sufrieron cortes prolongados en el suministro eléctrico tras la caída de postes y cables de alta tensión. El patrimonio histórico andino se vio fuertemente golpeado: una de las torres de la emblemática iglesia colonial de Santiago de León, una joya arquitectónica edificada en el año 1565 (siglo XVI), sufrió un derrumbe parcial debido a la violencia de la sacudida.
Apenas 17 minutos después del evento principal, una réplica de magnitud 3.7 volvió a alarmar a la población local, interrumpiendo momentáneamente las labores iniciales de búsqueda y rescate. Ante la emergencia, el gobierno central peruano, encabezado por el mandatario interino José María Balcázar, ordenó el despliegue inmediato de más de 250 agentes de la Policía Nacional, personal del Ejército y brigadas médicas especializadas, para brindar atención oportuna.