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Empatía, señores, empatía

Luego de la muerte de Lorenzo Salgado Araujo se ha visto todo tipo de comentarios y opiniones, pero muchos de quienes los emiten se olvidan de algo importante: la humanidad y la empatía.

by Domingo Banda

Los hechos ocurridos el martes 7 de julio por la mañana en el este de la ciudad de Houston ya los conocemos todos. La muerte a balazos de un hombre a manos de agentes de ICE y toda la ola de información y desinformación que ha venido después. 

Entre la versión que oficialmente dio el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y lo que cuentan los testigos, todos hemos visto a una familia destruida, a unos hijos clamando justicia y transparencia en la muerte de su padre. 

Entre los gritos de la comunidad que pide justicia y que han tomado las calles y cuanto evento se puede para dar visibilidad a este caso, y quienes se burlan de la situación de la familia, quienes sin el mínimo tacto detrás de una pantalla escriben mensajes que nos hacen dudar de la humanidad de las personas. Allí está una familia destrozada, un hombre muerto y muchas preguntas sin resolver. 

Lejos de la división política, lejos de alegrarse de las desgracias ajenas y de juzgar a los demás, debe estar la empatía.

“Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”; ese es el significado de la palabra empatía en el diccionario de la Real Academia Española. En castellano, en inglés, en francés y en todos los idiomas del mundo  ese es el significado; tenemos que reconocer la situación que pasa esta familia. 

Independientemente de los motivos que llevaron a la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, de quien no debemos olvidar su nombre, hasta que en el caso de su asesinato haya transparencia y su familia pueda tener un cierre, deberíamos ser empáticos.

Empáticos con quienes perdieron a su ser querido, empáticos por la situación de vida, si contaba no con estatus legal, Lorenzo no debió morir. 

De aquí en adelante, seguiremos viendo a esos que no se solidarizan con los hijos de un hombre asesinado; más bien hasta se puede leer que merecía este destino o que fue causa de sus acciones por venir a este país de forma irregular.  

Pero no, señores, en momentos como estos muchos pensamos en las circunstancias en que cada uno de nosotros llegó a este país y que ese no es motivo para perder nuestra vida.

Quizás juzguen desde su realidad, pero tener ciertos privilegios no es razón para perder la humanidad; no debemos dejar que las ideologías o creencias políticas nos roben la sensibilidad. 

Hoy tocó a la familia de Lorenzo pasar por esta tragedia; no sabemos si algún día nosotros tengamos que enfrentar alguna situación difícil y que no cambie la vida. 

Las circunstancias pudieron ser diferentes, pero no lo fueron; un hombre fue asesinado y con eso basta para que nos dejemos de cosas y, si no apoyamos, tampoco critiquemos a los que lo hacen. Los hijos de Lorenzo ahora están frente a cámaras, hablando frente a multitudes, algo que nunca pasó por sus mentes, pero que han afrontado con dignidad y fuerza. El motor que los mueve es encontrar la verdad, saber por qué su padre murió esa mañana cuando se dirigía a trabajar. Y eso no es motivo para insultarlos, burlarse de este momento que intentan pasar para tener una respuesta. 

Si no tenemos algo positivo que decir, si no queremos apoyar por la razón que sea, solo hay que guardar silencio. Dejemos que busquen sus respuestas, que reciban el apoyo y esperemos que encuentren la verdad.  

¿Usted qué opina?

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