La infección intestinal puede aparecer hasta dos semanas después de consumir alimentos o agua contaminados y provocar diarrea, cólicos, náuseas y deshidratación.
La ciclosporiasis continúa propagándose en Estados Unidos durante el verano, con miles de casos confirmados o bajo revisión desde mayo. La enfermedad intestinal es causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis y suele transmitirse mediante alimentos o agua contaminados.
Los síntomas pueden comenzar entre dos días y dos semanas después de la exposición, aunque el periodo promedio es de aproximadamente una semana. La diarrea acuosa es la manifestación más común y puede presentarse junto con cólicos, inflamación abdominal, pérdida de apetito, pérdida de peso, náuseas y fatiga.
Algunas personas infectadas no presentan síntomas. La transmisión directa entre personas es poco común porque el parásito necesita permanecer fuera del cuerpo durante un periodo antes de poder infectar a otra persona.
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La diarrea persistente y la deshidratación pueden complicar la infección
Los casos más intensos pueden provocar deshidratación severa, vómitos persistentes, dolor abdominal fuerte, alteraciones en la función renal o desequilibrios de electrolitos.
La evaluación médica inmediata puede ser necesaria cuando una persona presenta seis o más evacuaciones acuosas en 24 horas, fiebre de 101.3 °F o más, mareos al ponerse de pie, ritmo cardiaco acelerado, sangre en las heces o incapacidad para retener líquidos.
Los síntomas que se mantienen durante más de una semana también pueden requerir atención médica. Las personas mayores, los niños pequeños y quienes tienen un sistema inmunitario debilitado enfrentan un mayor riesgo de complicaciones.
Catherine Troisi, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Escuela de Salud Pública de UTHealth Houston, explicó que la ciclosporiasis puede tratarse con antibióticos y que una persona con síntomas compatibles puede contactar a su proveedor de salud para recibir una evaluación.
La hidratación ayuda a controlar los efectos de la diarrea
La pérdida continua de líquidos puede reducir los niveles de agua, sodio y otros electrolitos del organismo. En casos leves, el consumo de agua, bebidas con electrolitos o soluciones de rehidratación oral puede ayudar a reponerlos.
Las bebidas de rehidratación utilizadas durante episodios de diarrea suelen contener entre 500 y 1,000 miligramos de sodio por cada porción de 16 onzas.
Una solución temporal puede prepararse con media cucharadita de sal y seis cucharaditas de azúcar disueltas en un litro —poco más de cuatro tazas— de agua limpia, hervida o embotellada.
Las personas que no pueden retener líquidos o presentan signos graves de deshidratación pueden necesitar líquidos intravenosos y atención urgente.
Tomás DaVee, gastroenterólogo de McGovern Medical School en UTHealth Houston, indicó que las comidas pequeñas suelen tolerarse mejor durante la recuperación. Arroz, avena, papas, fideos, galletas, plátano y sopas a base de caldo pueden ser opciones más fáciles de consumir mientras continúan los síntomas.
Frutas, verduras y hierbas frescas han estado vinculadas a brotes de ciclosporiasis anteriores
Los brotes de ciclosporiasis suelen estar relacionados con productos agrícolas frescos. En años anteriores se han investigado casos asociados con ensaladas empacadas o procesadas, albahaca, cilantro, perejil, frambuesas, moras, chícharos chinos y guisantes dulces.
La fuente específica de los contagios de 2026 continúa bajo investigación y puede involucrar más de un alimento contaminado.
Las frutas, verduras y hierbas pueden lavarse cuidadosamente con agua corriente antes de su preparación. Las partes dañadas o golpeadas pueden retirarse antes de consumir el producto.
El lavado reduce suciedad y algunos microorganismos, pero no garantiza que Cyclospora sea eliminado por completo. Los desinfectantes químicos utilizados habitualmente en alimentos tampoco siempre destruyen el parásito.
Calentar frutas y verduras a una temperatura mínima de 158 °F puede matar el parásito, aunque ese método no resulta práctico para todos los productos frescos.
La higiene y la refrigeración reducen otros riesgos alimentarios
El lavado de manos con agua y jabón antes y después de preparar alimentos reduce la contaminación durante el manejo de comida.
Las carnes y aves crudas pueden mantenerse separadas de frutas, verduras y alimentos listos para consumir. Los utensilios, tablas de cortar y superficies utilizadas durante la preparación también pueden limpiarse entre cada uso.
Los alimentos perecederos no deben permanecer a temperatura ambiente durante más de dos horas. El límite se reduce a una hora cuando la temperatura supera los 90 °F, una condición frecuente durante el verano en Houston.
Las personas embarazadas, mayores de 65 años, inmunodeprimidas o responsables del cuidado de niños pequeños enfrentan mayores riesgos ante enfermedades transmitidas por alimentos.
Los síntomas, métodos de transmisión y recomendaciones vigentes están disponibles en la página oficial de ciclosporiasis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.